Como si fuera poco, encontraron rastros de sangre de Ava en la chaqueta del “Niño A”. En consecuencia, los abogados del homicida le informaron a los agentes que el joven ayudaría con la investigación y, además de aceptar el asesinato, diría dónde podían encontrar el cuchillo con el que asesinó a la menor.
Al parecer y según lo que informó la defensa del chico de 14 años, se trata de un joven con serias dificultades de aprendizaje que había sido enviado en un instituto educativo especial. En esa línea, también revelaron que no se trataba del primer vez que manifestaba comportamiento agresivo. Incluso, era algo regular.
Cuando declaró nuevamente ante las fuerzas de seguridad, reveló que había mentido porque tenía “miedo de ir a prisión” y dijo “no quería hacerlo”, en clara referencia al asesinato. Tras su declaración, el menor fue sentenciado por un juez a cadena perpetua con un mínimo de 13 años tras las rejas.
Mientras tanto, la familia de Ava aguarda a que se conozca el nombre del asesino de su hija, pero esta petición fue negada debido a que se trata de un menor de edad. ”Cubrir un asesinato en una manera tan fría y calculadora… un niño de 14 años no debería quitarle la vida a otro”, comentó Mia, la hermana de víctima.