Un buen Desafío Matemático no necesita una cuenta larguísima para poner a prueba la atención. A veces alcanza con una expresión que parece simple, pero que esconde una trampa muy común: resolver todo en el orden en que aparece, sin mirar qué operaciones tienen prioridad. En este reto, el desafío está en mantener la calma y aplicar la jerarquía correcta.
