Uno de los elementos secuestrados fue un colchón que será sometido a estudios químicos para detectar la presencia de sangre, semen u otros fluidos biológicos que permitan reconstruir lo ocurrido dentro de la vivienda.
Además, se ordenó una exhaustiva planimetría forense para relevar cada ambiente de la casa y determinar con precisión cómo se habría desarrollado el crimen. Los expertos también analizarán patrones de manchas hemáticas y material genético para reconstruir la mecánica de la muerte de la adolescente.
Para los investigadores, la principal hipótesis continúa siendo que Agostina fue asesinada dentro de esa vivienda, donde Barrelier convivía junto a su pareja y su hija de 11 años.
En paralelo, la Justicia avanzó sobre otra pieza clave del rompecabezas: el Ford Ka perteneciente a Soledad Andreani, expareja del acusado, que habría sido utilizado para trasladar el cuerpo hasta un descampado del barrio Ampliación Ferreyra.
Las cámaras de seguridad y distintos testimonios ubican al vehículo en las inmediaciones del lugar donde fue hallado el cuerpo de la adolescente.
Por ese motivo, también fue allanado el lavadero donde el automóvil fue limpiado recientemente. Los investigadores secuestraron esponjas, trapos y otros elementos utilizados durante el lavado, con la expectativa de encontrar rastros biológicos que puedan resultar determinantes para la causa.
Mientras tanto, la fiscalía solicitó además la acumulación de una causa previa por presunta privación ilegítima de la libertad que involucra al imputado durante 2025, una medida que podría aportar nuevos elementos sobre su comportamiento y antecedentes recientes.
En este contexto, la decisión de imponer el secreto de sumario busca evitar filtraciones que puedan comprometer las pericias en marcha y preservar información considerada sensible para la investigación.
Sin embargo, la medida también refleja la magnitud de las sospechas que hoy manejan los investigadores. La posibilidad de que existan otras víctimas es, por estas horas, una de las hipótesis más delicadas y perturbadoras que analiza la Justicia cordobesa.
Claudio Barrelier, Agostina Vega y la casa de Córdoba