El cocinero afirmó que estaba en la cocina, preparando la cena.
El ingeniero indicó que se encontraba en la sala de máquinas, asegurándose de que todo funcionara correctamente.
El marinero explicó que había estado corrigiendo la bandera, ya que alguien la había colocado al revés por error.
¿Quién fue el culpable?
El capitán, al escuchar las declaraciones de los sospechosos, pudo deducir rápidamente quién cometió el robo. La clave estaba en un detalle crucial: la bandera japonesa es blanca con un solo círculo rojo en el centro, y no tiene un "derecho" ni "revés". Por lo tanto, no podía haberse colgado al revés, como afirmó el marinero. Este error lo dejó expuesto como el culpable, ya que había mentido sobre su actividad.