Antiparasitarios: por qué no todos sirven para todos
Una de las medidas más importantes es usar productos antiparasitarios indicados para la especie, la edad, el peso y el estado de salud de cada mascota. Existen distintas presentaciones, como pipetas, comprimidos y collares, entre otras alternativas. La elección no debería hacerse solo por costumbre o por recomendación informal: lo más seguro es consultar con un veterinario.
Un punto fundamental es no aplicar en gatos productos formulados para perros sin indicación profesional. Algunos componentes que se usan en antiparasitarios caninos pueden ser tóxicos para los felinos. También hay que respetar dosis, frecuencia de aplicación y modo de uso, ya que un producto mal administrado puede perder eficacia o generar riesgos innecesarios.
Cómo revisar a la mascota después de un paseo
Al volver de una salida, conviene revisar el pelaje y la piel aunque el animal no se rasque ni muestre molestias. Las zonas que merecen mayor atención son las orejas, el cuello, la base de la cola, el abdomen, las axilas y los espacios entre los dedos. En animales de pelo largo, una revisión lenta y con buena luz facilita detectar parásitos o pequeñas lesiones.
Un peine de dientes finos puede ayudar a encontrar pulgas o sus excrementos, que suelen verse como puntitos negros. Para comprobar si se trata de restos compatibles con pulgas, se pueden colocar sobre un papel blanco húmedo: si toman un color rojizo o marrón, puede indicar presencia de sangre digerida.
Si se encuentra una garrapata adherida a la piel, no conviene aplastarla ni retirarla con las manos desnudas. Lo adecuado es usar un instrumento específico o seguir la indicación veterinaria para extraerla sin dejar partes del parásito en la piel. Ante dudas, lo más seguro es acudir a un profesional.
Señales de alerta y limpieza del hogar
El rascado persistente, los lamidos frecuentes, la piel enrojecida, las costras y la caída de pelo pueden ser señales de infestación o de alergia a las picaduras. También hay que prestar atención a síntomas más generales, como decaimiento, fiebre, falta de apetito o encías pálidas, ya que requieren consulta veterinaria.
Para evitar nuevas infestaciones, no alcanza con tratar solo al animal. Es importante lavar mantas, camas y textiles que use la mascota, aspirar con frecuencia los ambientes y limpiar los sectores donde suele descansar. La constancia es clave: mantener los antiparasitarios al día, revisar después de los paseos y cuidar el entorno permite proteger mejor la salud de perros y gatos durante todo el año.