(La receta corresponde al canal de cocina en YouTube "Miel House").
1. Preparar el fermento
En un recipiente, colocar la leche a temperatura ambiente y disolver la levadura seca. Agregar el azúcar y la harina, mezclar y cubrir con papel film. Dejar reposar durante 15 minutos aproximadamente, hasta que se forme espuma en la superficie.
2. Hacer el puré
Cocinar la calabaza hervida, al horno o en el microondas. Retirar la piel y triturar la pulpa hasta obtener un puré homogéneo.
Incorporar el aceite, el azúcar y el huevo. Batir bien hasta integrar todos los ingredientes.
3. Integrar los ingredientes y amasar
Colocar la harina en un recipiente amplio y formar un hueco en el centro. Agregar la mezcla de puré y el fermento ya espumoso.
Añadir la sal por los bordes de la harina, evitando el contacto directo inicial con la levadura. Integrar los ingredientes a mano o con una amasadora hasta formar una masa.
Pasarla a la mesada y amasar durante 5 minutos aproximadamente. Si queda pegajosa por la humedad del puré, espolvorear las manos y la superficie de trabajo con un poco de harina.
4. Dejar levar la masa
Formar un bollo y colocarlo en un recipiente previamente enharinado. Tapar y dejar descansar durante 1 hora aproximadamente, hasta que duplique su volumen inicial.
5. Darles forma a los pancitos
Colocar la masa sobre la mesada y estirarla hasta formar un rollo. Cortar porciones parejas y formar pequeños bollos aplastados.
Con una tijera enharinada, realizar pequeños cortes alrededor de cada pieza para darle la forma característica de una calabaza. Acomodar los pancitos en una bandeja previamente enmantecada, cubrirlos con un lienzo liviano y dejar levar durante 30 minutos.
Una vez transcurrido ese tiempo, hundir suavemente el centro de cada pancito con un dedo para acentuar su forma.
6. Hornear los pancitos
Precalentar el horno a 220 °C y cocinar durante 15 minutos aproximadamente, o hasta que la superficie esté dorada.
Al retirarlos del horno, mientras todavía estén calientes, se puede frotar un trozo de manteca sobre la superficie para aportar brillo y suavidad a la corteza. Como toque final, insertar un trocito de nuez en el centro superior de cada pancito para simular el cabo de una calabaza.