Mandinha estuvo presente en los años más difíciles del arquero, cuando cambiar de club era una constante y el futuro deportivo estaba lleno de interrogantes. Mientras muchos solo conocieron al héroe de Qatar, ella conoció al joven que luchaba por no abandonar su sueño.
En 2017 decidieron casarse en una exclusiva propiedad ubicada en las afueras de Londres. Tiempo después llegaron Santi y Ava, los dos hijos que terminaron de completar la familia.
Uno de los momentos más duros llegó durante la Copa América 2021. Ava nació mientras el Dibu permanecía concentrado con la Selección Argentina y, debido a las restricciones sanitarias, solo pudo conocer a su hija mediante una videollamada. Días después escribiría otra página inolvidable de su carrera al convertirse en el héroe de la definición por penales frente a Colombia.
Pero Mandinha nunca quiso ser solamente "la esposa del Dibu". Mientras acompañaba la carrera del arquero, construía su propio proyecto.
En 2014 fundó MiSueños Kids, una empresa dedicada inicialmente al diseño de habitaciones infantiles. Con el tiempo, el emprendimiento creció hasta transformarse en una marca que comercializa muebles, decoración, juguetes y ropa para chicos en distintos puntos del Reino Unido.
El éxito fue tal que, una década después, el negocio continúa expandiéndose y ya abrió nuevos locales en Europa. Paralelamente creó su propio estudio de diseño de interiores, especializado en proyectos residenciales de alta gama.
Aunque suele acompañar al Dibu en los partidos más importantes de la Selección, mantiene un perfil muy distinto al de otras parejas de futbolistas. En sus redes sociales predominan las imágenes familiares, los proyectos de decoración y la intimidad con sus hijos, evitando convertir su vida privada en un espectáculo permanente.
Hoy, mientras Emiliano Martínez sigue escribiendo su historia dentro de la cancha, Mandinha también construyó un camino propio como empresaria y diseñadora, demostrando que detrás del campeón del mundo existe una mujer que apostó por él cuando todavía era un desconocido y que, en silencio, levantó su propio imperio lejos de los estadios.