También asocia el movimiento con una mejora en su estado de ánimo. Zendaya habló de cómo, en momentos en los que no está trabajando, puede tender a aislarse, y de la importancia de salir y activarse aunque al principio no tenga ganas. Según contó, después suele notar un impacto positivo en su bienestar emocional y una disminución de la ansiedad.
Cuando el papel lo exige: el caso Challengers
La flexibilidad de su vida cotidiana contrasta con la preparación física que encaró para Challengers. Para construir el personaje de una tenista profesional, Zendaya entrenó hasta cinco días por semana con trabajos de fuerza, agilidad y técnica. El objetivo no era solo verse atlética, sino moverse de manera creíble dentro de una cancha.
El coach de fuerza y acondicionamiento Bryan Doo señaló que la actriz asumió cada parte del proceso necesario para acercarse a la apariencia y los gestos de una deportista de alto rendimiento. Durante la preparación, los tres protagonistas de la película practicaban por la mañana en canchas paralelas y luego completaban sesiones de gimnasio, además de continuar con ensayos y lectura de guion.
El entrenamiento incluyó tres meses de trabajo en cancha con la guía del extenista Brad Gilbert, que colaboró en la preparación del elenco. Para Zendaya, una clave fue pensar el tenis como una coreografía. En lugar de enfocarse únicamente en pegarle a la pelota, empezó a observar y repetir desplazamientos, posturas y gestos. Su experiencia previa como bailarina se volvió una herramienta para incorporar movimientos técnicos con mayor naturalidad.
Bienestar, creatividad y motivación en casa
Su relación con el ejercicio también tiene una dimensión lúdica. Durante la pandemia, contó en el programa de Stephen Colbert que usaba distintas pelucas para motivarse a entrenar en su casa. La estrategia convertía la actividad física en una especie de personaje o escena, algo muy alineado con su perfil artístico y con su preferencia por rutinas que incluyan juego, creatividad y algo de improvisación.
Además, incorporó ejercicios de respiración y meditación como complemento de su bienestar general. No se trata de un programa deportivo tradicional, sino de una combinación de herramientas que apuntan al equilibrio físico y emocional, especialmente en períodos con menos demanda laboral.
Su preparación también varió en otros proyectos, como The Greatest Showman, donde necesitó fortalecer el tren superior para las escenas de trapecio. El patrón se repite: Zendaya puede entrenar con mucha intensidad cuando el personaje lo requiere, pero su base personal está más cerca del baile, las caminatas y el movimiento cotidiano. En tiempos de rutinas virales y promesas de transformación, su caso propone otra lectura: moverse más no siempre implica vivir atado a un plan rígido.