La organización, según explicó, es fundamental. Los chicos van a un colegio presencial, por lo que los viajes familiares deben acomodarse al calendario escolar. Esa es una de las razones por las que Lopilato no vive actualmente en la Argentina y suele regresar al país principalmente cuando tiene compromisos laborales.
“Trato de viajar cuando tienen vacaciones, por eso no vivo en la Argentina y vengo solo a trabajar”, explicó.
La familia también intenta acompañar a Bublé cuando tiene giras extensas. Si el cantante se va durante un mes, Luisana y los chicos pueden acompañarlo durante dos semanas y luego regresar, una suerte de esquema familiar que fueron construyendo con el paso de los años.
“Él también organiza su trabajo para que las giras largas sean en junio, julio y agosto, y así nos vamos turnando. Es una negociación de todos los años”, reveló la actriz.
Pero lejos de presentar esta dinámica como algo sencillo, Lopilato reconoció que detrás de esa postal familiar existe una enorme organización.
“No te miento, hay momentos donde hay que hacer malabares, pero los hacemos. Siempre nos miramos y decimos: ‘¡Lo logramos!’”, confesó.
La actriz también contó que su personalidad organizada tiene mucho que ver con que todo pueda funcionar. Incluso aseguró que suele planificar con muchísima anticipación: “Yo ya sé qué va a pasar en 2027 y 2028, qué voy a estar haciendo, dónde voy a estar”.
En medio de esa planificación aparece una nueva etapa que comienza a atravesar la familia: Noah, el hijo mayor de Luisana y Michael, cumplió 13 años y ya ingresó de lleno en la adolescencia.
Y allí la actriz fue absolutamente sincera. “No estoy preparada”, reconoció entre risas cuando le preguntaron si le daba temor esta nueva etapa de su hijo.
Noah es el mayor de los cuatro hermanos y, detrás de él, la pareja tiene a Elías, Vida y Cielo, quienes también forman parte de esta dinámica de viajes, colegio y compromisos laborales.
Sin embargo, Luisana destacó especialmente la relación que tiene con sus hijos y no dudó en definirlos con orgullo: “Mis hijos son muy buenos”.
“Yo no lo digo porque soy su mamá, pero son chicos re buenos”, aseguró.
La actriz todavía no sabe qué cambios traerá la adolescencia de Noah y, por ahora, prefiere tomárselo con humor. “Dicen que se transforman, no sé, todavía no lo viví, ojalá que no”, lanzó.
Así, mientras atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera con Pepita, la pistolera, prepara nuevos proyectos como productora y hasta tiene una participación en El sobrino, la película de Damián Szifron con Leonardo Sbaraglia, Luisana Lopilato deja en claro que hay algo que permanece como prioridad: mantener unida a su familia, aun cuando el trabajo los obligue a vivir entre viajes, colegios, rodajes y escenarios.