Llegan las fiestas y una de las principales inquietudes de todos es qué menú preparar para la cena de fin de año entre todas las propuestas clásicas que se suelen sugerir en estas temporadas.
Llegan las fiestas y una de las principales inquietudes de todos es qué menú preparar para la cena de fin de año entre todas las propuestas clásicas que se suelen sugerir en estas temporadas.
Los argentinos tiene por costumbre preparar platos muy calóricos y “pesados” para la cena de fin de año, como vitel tone, arrollados y piononos, pan dulce, carne de cerdo, y etc. Sin embargo, existen algunas ideas más frescas, con preparaciones más simples y un nuevo paradigma en el menú.
Muchos restaurantes gourmet de alto nivel tienen una carta especialmente dedicada a las ensaladas de verano, renovando su propuesta gastronómica y adaptándola a esta época del año. Se intentan explotar los materiales de la temporada, usar los recursos más sabrosos que son fáciles de digerir y unir el mundo de lo dulce y lo salado en un mismo plato y con una misma cuchara.
Generalmente, éstas incluyen en su composición una base vegetal, frutas frescas y frutas secas, algún tipo de queso en especial, algún toque de carne (blanca, roja o de mar), y un aderezo en salsa o topping.
Teniendo en cuenta todos estos pasos se pueden lograr mezclas exquisitas y muy funcionales. Un clásico gourmet es la ensalada de hojas verdes, gajos de pera, queso azul y nueces, o la tradicional caesar con pollo desmechado y olivas, o su versión con atún.
La inspiración mediterránea juega un rol fundamental en las ensaladas de verano y los ingredientes como los tomates cherry, las aceitunas negras, el aceite de oliva y el queso blanco son muy frecuentes en una gran diversidad de combinaciones.
Generalmente, éstas incluyen en su composición una base vegetal, frutas frescas y frutas secas, algún tipo de queso en especial, algún toque de carne (blanca, roja o de mar), y un aderezo en salsa o topping.
Teniendo en cuenta todos estos pasos se pueden lograr mezclas exquisitas y muy funcionales. Un clásico gourmet es la ensalada de hojas verdes, gajos de pera, queso azul y nueces, o la tradicional caesar con pollo desmechado y olivas, o su versión con atún.
La inspiración mediterránea juega un rol fundamental en las ensaladas de verano y los ingredientes como los tomates cherry, las aceitunas negras, el aceite de oliva y el queso blanco son muy frecuentes en una gran diversidad de combinaciones.
Cuando llega el momento de los dulces, todos acostumbran a consumir los típicos pan dulce con frutas abrillantadas, budines, garrapiñada, frutos secos y etc. Como postre propiamente dicho, muchos prefieren el helado o una torta especial.
Sin embargo, continuando en el curso del cambio de paradigma, existen muchas propuestas de postres a base de frutas frescas de estación para servir y compartir en la cena de fin de año.
Por ejemplo, servir las cerezas lavadas y frescas dentro de una copa de champagne es un postre fresco, en formato de trago, que resulta una combinación exquisita y refrescante.
Otra opción es construir un postre húmedo (del estilo del tiramisú), con frutas maduras pisadas en forma de puré como duraznos o bananas. Los postres húmedos que se comen cuchara se pueden servir en cómodos vasos o copas.
Un clásico entre los clásicos, son las frutillas con crema batida. Se recomienda sumar unas gotas de esencia de vainilla y espolvorear trocitos de nueces picadas o de avellanas bañadas en chocolate amargo para darle al postre un toque especial que rompa con la tradición.
En cuanto a los bocadillos del brindis, lo ideal es no excederse. Las temperaturas pueden ser muy elevadas en el verano argentino por lo que se recomienda solo tomar una copa de espumante refrescante y acompañar con algunas frutas secas crocantes, o una galletita personalizada estilo “cookie” (de esa forma, solo hay una unidad por persona y se evitan los excesos).
Son muchas las personas que acuden a estos médicos especialistas en busca de ayuda para transitar las fiestas sin cometer excesos, romper con la dieta y subir unos cuantos kilos. Afortunadamente, el paradigma de la alimentación está cambiando en Argentina, y nuevas formas de concebir la nutrición y el bienestar han llegado para quedarse.
Los nutricionistas recomiendan como primera medida, evitar el exceso, la abundancia desmedida, las porciones exageradas o la constante repetición. Lo ideal es plasmar el menú por porciones ya previamente establecidas y controlar las cantidades al momento de hacer las compras.
Por otra parte, aunque haya bebidas alcohólicas o gaseosas, es importante que permanentemente haya una jarra de agua mineral fresca servida en la mesa. La hidratación es importante por varios motivos: purifica, hidrata, da una importante sensación de saciedad y colabora en el procedimiento de la digestión.
Consumir frutas y vegetales (bien lavados y conservados de forma fresca), siempre aportará nutrientes y hará de la cena de fin de año una opción más saludable que se asemeje más a la alimentación cotidiana.