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¿Cómo armar un árbol genealógico?

¿Cómo armar un árbol genealógico?

A la hora de aprender cómo armar un árbol genealógico es esencial saber que es un proceso que suele tomar una gran cantidad de tiempo. Por eso, no se puede iniciar el proceso sin tener en cuenta que es una tarea para la que se requiere una buena dosis de paciencia.

Muchas veces los niños buscan en los padres la respuesta respecto de cómo armar un árbol genealógico e información acerca de los antepasados y la tarea se termina convirtiendo en un dolor de cabeza para los adultos.

¿Qué es un árbol genealógico?

Un árbol genealógico es una forma de representar gráficamente las relaciones de parentesco que unen a los distintos integrantes de un grupo familiar.

Se trata de esquemas conceptuales que se arman para representar de un modo visualmente simple de leer las relaciones familiares. En el árbol se reproducen las relaciones de ascendencia y descendencia de una persona de modo organizado y sistemático.

La claridad en el esquema es la clave que no debe perderse de vista si se quiere aprender cómo armar un árbol genealógico.

El objetivo principal de mostrar los vínculos de esta manera es que resulte un modo fácil de visualizar, ya que, según cuántas generaciones atrás se quiera remontar el interesado, puede terminar encontrándose con una gran cantidad de información que puede resultar engorrosa de sistematizar y comprender.

Hay árboles genealógicos más abarcativos que otros, siendo variable el recorte de los antepasados que el interesado pueda elegir incluir.

Generalmente, los árboles genealógicos que piden los educadores para la escuela primaria no suelen incluir más allá de los bisabuelos de los niños. Sin embargo, entre los adultos interesados en el tema, pueden encontrarse incluidas tantas generaciones como información logre recabar el interesado.

El proceso de armado del árbol genealógico

El primer paso para aprender cómo armar un árbol genealógico no requiere de mucha ciencia. Solamente requiere de un pequeño esfuerzo de una sola persona: el interesado en cuestión.

Quien quiera armar el árbol debe comenzar por tomarse un tiempo para reflexionar. Es importante empezar por lo más básico, que resulta ser lo que cada uno de nosotros sabe respecto de sus ascendentes y descendientes.

Así, en este primer paso, se debe tomar nota de todo lo que se sepa de padres, tíos, primos, abuelos, bisabuelos, y hasta donde el interesado quiera abarcar. Esto implica intentar recordar nombres, apellidos, edades, profesiones u oficios, y algún dato de color o historia familiar que se recuerde.

Los datos de color muchas veces resultan interesantes y curiosos y pueden servir para hacer del árbol genealógico un mapa más cálido y personalizado que un simple esquema con nombres y fechas.

El segundo paso es contactarse con familiares que puedan ayudar a completar baches que se tengan de información. Los familiares mayores suelen ser una gran fuente de ayuda en el proceso de armado del árbol.

Contar no sólo con información dura, como son las fechas, los nombres completos y los oficios o trabajos, sino también con anécdotas e historias que los familiares recuerden, proveerá de color y hará más completa e interesante la información que brinde el árbol.

En este punto, muchas veces las conversaciones con familiares pueden llegar a convertirse en verdaderas entrevistas periodísticas. Es importante pedir a los entrevistados información respecto de otros familiares que puedan llegar a tener algún tipo de información de interés

En tercer lugar, debe buscarse información adicional, como el origen de los apellidos y la región a la que pertenecen. Además, en paralelo debe chequearse la información obtenida, ya que, como se sabe, la memoria muchas veces es un elemento no demasiado confiable.

La premisa a tener en cuenta a la hora de buscar información es que nunca es suficiente el volúmen de datos que se encuentren. Siempre se debe ir por más, ya que muchas veces los datos adicionales pueden ayudar a conectar con datos e historias de otros familiares.

Por último, una vez que se cuenta con toda la información que se pudo recabar con respecto a nuestros antepasados e historia familiar, hay muchas opciones disponibles para ubicar esos datos en el árbol genealógico.

Existen numerosas aplicaciones que sirven como esqueleto para completar con la información con la que se cuenta. En las mismas se ofrecen distintos diseños del árbol, con ciertos elementos para ubicar en la parte central, como casas, corazones, u otros que se pueden elegir en caso de que se los sientan significativos.

Además, existe la posibilidad de editar las fotografías y alterarles el color y las formas, así como agregarles ciertos efectos para mejorar la imágen.

De todos modos, para realizar un árbol genealógico con niños, muchas veces se prefiere hacerlo de modo manual, con papel, tijera, pegamento, las fotografías impresas, y mucha imaginación y creatividad.

Las hojas desplegables son siempre una buena técnica para incluir anécdotas, historias, o cualquier tipo de información adicional que se desee agregar. Esto permite no colmar el espacio de información que puede hacer que el árbol culmine siendo un esquema confuso con demasiada información a la vista.

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