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¿Cómo hacer yogurt casero?

¿Cómo hacer yogurt casero?

Es un alimento sumamente saludable, rico y fácil de realizar, por lo que su elaboración doméstica es una alternativa a tener en cuenta para aquellas personas que disfrutan del acto de cocinar. ¿Cómo hacer yogurt casero?

Para comprender cómo hacer yogurt casero es necesario saber que su proceso de elaboración es sencillo y requiere de muy pocos elementos. En el presente artículo se ofrece la información necesaria para esto.

¿Qué ingredientes se necesitan para hacer yogurt casero?

A nivel general, para realizar un yogurt casero sin especificaciones de gusto, se necesitan sólo dos ingredientes: leche entera y yogurt natural. En el caso de la leche, basta con que sea un litro, mientras que con el yogurt alcanza con el que viene en envases pequeños de poco más de cien gramos cada uno.

Es cierto que puede resultar un tanto paradójico que para hacer yogurt casero uno de los ingredientes necesarios sea precisamente yogurt. Sin embargo, éste es necesario para que se desarrollen los lactobacilos, es decir, las bacterias que contiene la leche, que son benignas y son las que permiten que la leche se transforme en yogurt.

¿Cuáles son los pasos a seguir para hacer yogurt casero?

Lo primero que hay que hacer para realizar un yogurt casero es tomar el litro de leche y ponerlo a calentar dentro de una olla. Es fundamental que la leche no hierva; simplemente debe alcanzar una temperatura de alrededor de sesenta grados centígrados, por lo cual puede resultar conveniente contar con un termómetro de cocina a disposición.

Una vez que la leche alcanza la temperatura mencionada, se debe retirar la olla del fuego y luego verter sobre la misma el contenido del envase de yogurt natural y mezclar bien, preferiblemente con batidora a mano o eléctrica.

En este punto, si lo que se desea es endulzar el yogurt o personalizar su sabor en función del deseo de aquellas personas que lo vayan a ingerir, se deben agregar también aquellos elementos en cuestión, algunos de los cuales se mencionan más adelante.

Terminado esto, hay dos opciones: guardar la mezcla en la misma olla en la que se realizó o traspasar la misma a otro recipiente que resulte más práctico a la hora de conservarlo y manejarlo.

Lo más conveniente es guardar la mezcla en un recipiente que se pueda cerrar de manera hermética, para que las bacterias que forman el yogurt puedan desarrollar el proceso de manera óptima y, a la vez, para conservar al máximo el sabor, el aroma y la consistencia del producto elaborado de forma casera.

Como es de suponer, una vez que se quita la olla del fuego, la leche comienza a enfriarse de manera paulatina. Sin embargo, es preciso no descuidar la temperatura de la mezcla ya que de ella depende el proceso químico a través del cual las bacterias mencionadas se reproducen y permiten así que la leche se transforme en yogurt.

La temperatura ideal para esto oscila entre los cuarenta y los cuarenta y cinco grados centígrados, la cual debe mantenerse a lo largo de entre ocho y doce horas, período de tiempo que demora este proceso en sitios cálidos. En cambio, si el lugar donde se conserva la mezcla es más frío, dicho proceso puede extenderse aún por más tiempo.

En consecuencia, es necesario que aquella persona que quiera hacer yogurt casero tome las precauciones necesarias para garantizar esta temperatura, siempre partiendo de la premisa de que no cuenta con una yogurtera sino que lo hace de manera manual.

En relación a esto último, uno de los lugares de la cocina que resulta de suma practicidad para esta tarea es el horno, ya que dentro de éste el recipiente estará menos expuesto a su entorno y así conservará mejor su temperatura. No obstante, es fundamental tener en cuenta que el mismo debe estar apagado.

Finalizado el proceso químico que demanda la formación del yogurt, el mismo se presenta listo para ingerir. Sin embargo, es recomendable que antes de hacerlo se lo guarde en la heladera por un par de horas para que se enfríe completamente.

¿Qué variantes existen para el yogurt casero?

Existen diversos tipos de yogurt que se pueden realizar de manera casera. Esto depende exclusivamente de los gustos y las preferencias de aquellas personas que lo hacen o que lo consumen.

Por ejemplo, si lo que se desea es ingerir un yogurt casero con gusto más bien dulce, lo que se debe hacer es agregar azúcar a la preparación. Una medida aproximada podría ser la de ocho cucharadas de azúcar por cada litro de leche utilizado. Sin embargo, esto queda a criterio de cada persona, por lo que las cantidades pueden variar.

Otra opción consiste en alterar levemente el sabor original del yogurt agregándole a la mezcla una medida pequeña de esencia de vainilla, lo que le dará al producto final un gusto sumamente particular.

Por último, también se pueden incorporar a la mezcla pequeños trozos de diversas frutas como manzanas, bananas y frutillas. A través de esto, el yogurt casero no sólo gana en términos de sabor sino que también lo hace en función de los valores nutritivos que aportan dichas frutas, aumentando así los beneficios de su consumo para la salud del cuerpo humano.

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