El subdirector del Observatorio Astronómico Nacional de China, Liu Jifeng, es el líder Investigador de un grupo de científicos, quién decidió compartir un estudio sobre los hallazgos que obtuvo del agujero negro más grande que se haya visto jamás.

El subdirector del Observatorio Astronómico Nacional de China, Liu Jifeng, es el líder Investigador de un grupo de científicos, quién decidió compartir un estudio sobre los hallazgos que obtuvo del agujero negro más grande que se haya visto jamás.
Parece ser que ese agujero negro inexplicable, es demasiado grande para existir. Esa sería la conclusión que desconcierta demasiado a los astrónomos después de haber encontrado el LB-1, nombre que le dieron a un agujero negro (que según sus estimaciones) es 70 veces mayor que el Sol.
Gracias a las posibilidades de observación a distancia que ofrece el Telescopio Chino Espectroscópico de Gran Área del Cielo (denominado “LAMOST”) de la Academia de Ciencias China y al Observatorio Keck que se encuentra ubicado en Hawái, Estados Unidos, se permitieron obtener datos mucho más concluyentes sobre este gran agujero negro.
Entre el 9 de diciembre de 2017 y el 6 de enero de 2018, durante varias noches fue que estudiaron la enorme masa, hasta que decidieron publicar sus principales descubrimientos en la revista Nature.
Pero, es necesario comentar que fue una ardua tarea para los científicos, llegar a la respuesta de cómo verdaderamente se forman los agujeros negros "supermasivos" y, justamente no era como lo pensaban antes. Los astrofísicos Shantanu Basu y Arpan Das fueron quienes desarrollaron un nuevo modelo matemático, que les permitió concluir que los agujeros “supermasivos” (a diferencia de los más pequeños) se forman a partir de "colapsos directos de materia y no de restos estelares".
Para llegar a esta conclusión, lo que hicieron fue calcular la función de masa de los agujeros masivos que se forman durante un determinado periodo de tiempo y crecen de forma exponencial a sus masas. Ese colapso "directo", ellos aseguran en su documento, que se produce debido a "toda la radiación del Universo generada por demás agujeros negros y astros".
Cabe explicar que los 100 millones de agujeros negros que se pueden llegar a encontrar en la Vía Láctea, se clasifican como agujero negro supermasivo, agujero negro mediano, agujero negro estelar y micro agujero negro.
Pero el LB-1, es el que se encuentra a unos 13.800 años luz de distancia de la tierra, y es 2 vez más grande de lo que los científicos creían posible. Esto fue sin dudas, los que generó tantas preguntas.
Por empezar, es necesario saber que, según explicó de forma simplificada el cosmólogo Andrews Pontzen, un agujero negro "es un montón de materia apeñuscada en un espacio tan pequeño que nada puede salir, ni siquiera la luz".
Para comprender bien qué es un agujero negro y cuáles son las posibilidades que hay de que en la Tierra caiga uno, se tiene que saber que el mismo se forma a partir de la contracción de los núcleos de estrellas gastadas. Según aclaran científicos, el proceso de la formación de un agujero negro, dependerá del tamaño de cada estrella.
En el año 1967, 3 físicos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, fueron quienes descubrieron que cuando el núcleo de una estrella es muy pesado, no se podrá convertir en un agujero negro, sino que explotará sin dejar ningún rastro de su existencia. Para comprenderlo mejor, si la estrella tuviese un núcleo con una masa entre 65 y 130 veces mayor que la del Sol, explotará de esa manera.
Por lo tanto, los astrónomos afirman que "no deberían existir" los agujeros negros con masas en el rango de 50 a 130 masas solares, ya que esas estrellas deberían haber explotado. Pero, la realidad es que cada tanto, salen nuevas teorías o evidencias de observación astronómica. Algunas que afirman de que sí hay agujeros negros de gran tamaño, porque la implosión de sus núcleos, sí puede generar esta masa densa que se traga hasta la luz.
Otra gran razón por la que los astrónomos se hacen tantas preguntas con respecto a esto, es porque creen que las estrellas van "perdiendo" parte de su masa a lo largo de sus vidas. Esto lo que provoca que es vayan disminuyendo su tamaño y terminan siendo significativamente más pequeñas en el momento en el que "mueren".
Según estudios, una estrella tendría que nacer con un tamaño enorme de al menos 300 soles, para luego morir con un número de 130 masas solares. Consideran que es tan difícil que eso ocurra, al punto que los astrónomos afirman que solo lograrían detectar agujeros negros que no pasen los 50 soles.
Muchas son las preguntas y pocas las respuestas durante miles de investigaciones que se vienen haciendo. Desde hace años que los experimentos físicos y observatorios científicos LIGO y Virgo han revelado la posibilidad de que los agujeros negros existen. Pero, ahora el LB-1 es quien confirma la existencia de estos agujeros, pero de un tamaño descomunal, según lo explicaron en el último estudio publicado.
Según los expertos, aseguran que un agujero negro es una lección de vida que ofrece el universo. "Una posibilidad muy interesante es que esta materia oscura contenga dos agujeros negros orbitando entre sí", son las conjeturas que explican los autores del estudio, aclarando que esto los llevaría a observar mucho más la formación de agujeros negros binarios.
Sin dudas, que la confirmación de la existencia de este último agujero negro de semejante tamaño, es el comienzo de otras nuevas formas de observación y medidas para este fenómeno, que obsesiona tanto a los astrónomos y físicos.