Teniendo en cuenta todos estos pasos se pueden lograr mezclas exquisitas y muy funcionales. Un clásico gourmet es la ensalada de hojas verdes, gajos de pera, queso azul y nueces, o la tradicional caesar con pollo desmechado y olivas, o su versión con atún.
Cuando llega el momento de los dulces, todos acostumbran a consumir los típicos pan dulce con frutas abrillantadas, budines, garrapiñada, frutos secos y etc. Como postre propiamente dicho, muchos prefieren el helado o una torta especial.
Sin embargo, continuando en el curso del cambio de paradigma, existen muchas propuestas de postres a base de frutas frescas de estación para servir y compartir en la cena de fin de año.
Un clásico entre los clásicos, son las frutillas con crema batida. Se recomienda sumar unas gotas de esencia de vainilla y espolvorear trocitos de nueces picadas o de avellanas bañadas en chocolate amargo para darle al postre un toque especial que rompa con la tradición.
Decoración especial en esta fiesta de fin de año
Darle una impronta diferente al hogar en cuanto a la decoración, es otra opción muy creativa y alegre de vivir una fiesta de fin de año que sea especial y se distinga.
Los brillos son un sello típico de esta celebración, y se manifiestan en radiantes lienzos plateados y objetos decorativos dorados. El plateado simboliza todo lo nuevo, lo que está por llegar, la modernidad, el futuro. Y el dorado representa la prosperidad económica, la mesa llena de alimentos y la falta de carencias materiales que lamentablemente muchas familias tienen que atravesar.
El color blanco, manifestado en detalles como el mantel (espolvoreado con algunas lentejuelas), representa la paz y la armonía mundial. Usar el color blanco en la decoración del hogar en la fiesta de fin de año, representa ese deseo de tranquilidad, calma, unión y familia.
Pensar en detalles personalizados también es una gran idea: dejar tarjetas con el nombre de cada comensal en la mesa o en las copas es un gesto que los invitados nunca olvidarán.
Juegos, coreografías y actividades en familia
Finalizada la cena y el brindis queda todavía mucho tiempo para compartir más experiencias en familia. A diferencia de la Noche Buena, en año nuevo no se estila entregar regalos ni corre la leyenda de la visita de Papá Noel.
En ese tiempo que queda libre hasta que comienza a llegar el sueño, se pueden organizar diferentes juegos, coreografías o experiencias para compartir. Desde los más clásicos como el dígalo con mímica o el diccionario, hasta un típico truco o juego de ingenio. Cualquier propósito que sirva para unir a la familia y proporcionar un instante de diversión será una decisión inteligente para una fiesta de fin de año inolvidable.
Que los deseos vuelen en esta fiesta de fin de año
Un ritual muy especial que se puede celebrar en año nuevo, es el vuelo de los deseos. Esta práctica consiste en entregarle a cada uno de los presentes un globo, un papel, y una soga. De esa forma cada persona podrá escribir su deseo para el año 2020.
Estos papelitos se atan a la soga del globo inflado, y luego se sueltan al cielo en pos de que se concreten los deseos y Dios (o cualquier creencia que tengan las personas) los reciba, los lea y los cumpla.
Lo mismo se puede hacer tirando los papelitos al río, o haciendo el procedimiento a la inversa. Si en vez de pedir para el próximo año, lo que se busca es que se erradiquen cosas negativas que sucedieron en el año anterior, lo mejor es escribir en los papelitos y tirarlos al fuego para que se quemen.
Cualquier motivo de encuentro, de reflexión, y de unión en familia brindará una idea original para lograr una fiesta de fin de año memorable y destacada.