"Yo estuve como encargado de edificio 20 años, después de ahí vino la pandemia y la gran suba de todo. Yo con un gran estrés gasté mucho dinero en medicamentos, entonces después no nos alcanzaba para vivir. Ahora entre los dos no llegamos a $70.000", agregaron los abuelos.
"Hay jubilados que directamente no comen. No solo lo vemos, sino que a veces nosotros somos los que decimos donde hay un comedor o le llevamos comida", dijo Stella Maris y agregó "algunos comedores que cobran $1.500 al mes, nosotros por eso preferimos el bolsón de comida".
La llegada de abuelos a comedores se incrementó un 50% después de la pandemia. "Aproximadamente 400 personas pasan a buscar viandas", afirmó María Jose Abdala, de Almas solidarias en acción.