Los abuelos almorzaron en el bar y con el correr de las
horas, las chicas que los atendieron y que trabajan en el lugar empezaron a
preguntarse qué pasaba, al tiempo que los abuelos comenzaron a impacientarse,
porque su hijo que los debía ir a buscar no llegaba.
Cuando les preguntaron, Hugo e Hilda afirmaron que
"estaban esperando que llegara uno de sus hijos", contó Gabriel, el
encargado del local gastronómico, quien admitió que luego se enteraron que
"estaban de mudanza".
"Entraron al bar acompañados de una persona más joven,
después nos enteramos que era su hijo, se sentaron a una mesa, y se quedaron
como a la espera de que iba a volver. Almorzaron y pasaron las horas, pero
nadie llegó", relató a Canal 5.
"Las chicas que lo atendían se empezaron a preocupar,
empezaron a preguntar y dijeron que estaban esperando al hijo, que nunca
llegó", prosiguió, antes de aclarar que "entre las pocas pertenencias
que tenían no había ningún número de teléfono ni nada"."Entraron al
bar acompañados de su hijo. Se sentaron a una mesa, almorzaron y pasaron las
horas, pero nadie llegó"
"Lo único que decían es que estaban esperando al hijo y
que estaban de mudanza", señaló.
Tras atenderlos en el bar por varias horas, llamaron a la
policía, que "hizo una investigación, ayudado por los vecinos también, que
aportaron algunos datos, y fueron hasta la casa, donde no había nadie.
Finalmente dieron con el paradero de uno de sus hijos".
La pareja de abuelos fue llevada a la seccional, donde
permaneció hasta que minutos antes de las 20 fue pasada a buscar por el otro
hijo, Raúl, quien estaba en cama, puesto que estaba en rehabilitación, según
aseguró.
"Lamentablemente papá y mamá quedaron en la calle,
porque no pudieron sostener el alquiler", admitió casi al borde del llanto
Raúl, en diálogo con Canal 5.
"La policía me notificó que tenía que venir a
buscarlos. Yo estaba en cama, porque estoy en rehabilitación", contó el
hombre visiblemente consternado.
"Mi hermano, de acuerdo a lo que me dijo mi mamá, los
dejó en un bar para comer y después no apareció más", señaló, al tiempo
que admitió que tenía conocimiento "muy por encima" de la situación
que atravesaban sus padres y su hermano, porque "si bien uno se quiere
meter es como que no me dejaron. Algo sabía por la inmobiliaria, porque se
comunicaban conmigo. Aparentemente la inmobiliaria dijo basta, hasta acá
llegamos, y tuvieron que sacar los muebles y se quedaron en la calle".
Consultado sobre los meses que adeudada su hermano, señaló:
"No, sabía que estaba achicando lo que debía, creo que quedó una deuda muy
pequeña", al tiempo que admitió que "no tengo diálogo con mi hermano.
Los números de celulares que me dio no están en uso".
Incluso contó que "hace 15 días, cuando estaba
internado, mandé a uno de mis hijos al departamento, pero como no tiene
portero, porque se rompió, no pudo entrar. Y yo no tenía llave del
departamento, del edificio ni nada".
Por lo pronto, y si bien Raúl admitió tener un espacio reducido en su casa, comentó que sus padres esta noche iban a dormir en su departamento: "yo le doy la cama matrimonial...", alcanzó a decir antes de quebarse en cámara y pedir disculpas por no poder seguir hablando tras vivir una situación desagradable, aunque seguramente no tan angustiante ni estresante como la que debieron soportar sus padres.
Fuente: La Capital (Rosario)