El médico sentó un precedente para la gestión de epidemias y pandemias como la que el mundo transita debido al Covid-19. Wu Lien-teh impulsó la creación de hospitales especiales para pacientes infectados, puestos de cuarentena, la implementación de restricciones a la circulación de las personas para prevenir la propagación del virus y equipos de rastreo de contagios.
Sin embargo, Wu es mayormente reconocido por su idea revolucionaria de diseñar y fabricar un barbijo quirúrgico especial a base de algodón y gasa, a la que añadió varias capas de tela para filtrar las gotas de saliva. Además, recomendó que esta mascarilla sea utilizada por toda la población para evitar los contagios.
Otro de sus mayores aportes al combate de la epidemia fue descubrir que los cadáveres en el invierno chino servirían de incubadora para el virus de la peste. Por esta razón, Wu Lien-teh propuso retirar los cadáveres y ataúdes sin sepultar del cementerio para realizar una cremación masiva, un acto estrictamente prohibido por la ley y que equivalía a un sacrilegio según la tradición popular.
Por fortuna, el sanitarista convenció a las autoridades y el 30 de enero de 1911 se incineraron 3000 cadáveres y ataúdes. Esa medida permitió reducir el número de muertos por la peste de Manchuria y el 1 de marzo de 1911 no se contabilizaron nuevos contagios.
Fuente: La Nación