Además, graficó que “en los años en que las relaciones insumo producto se desvirtuaron, bajó el uso de nivel de tecnología y la calidad de la cosecha. Hoy se necesitan sólo 3,5kg de trigo para pagar un kg de fosfato diamónico”, contó.
En los últimos años, el consumo de fertilizantes en trigo se incrementó de 430.000 toneladas en 2009 (un 18% de 2,4 MTn despachadas para todos los cultivos), a 1,5 MTn en 2019, que representó un 33% de las 4,68 MTn despachadas.
En tanto, Martin Díaz-Zorita, coordinador del comité técnico de Fertilizar destacó los beneficios de una nutrición balanceada del trigo, siguiendo siempre las buenas prácticas: “El nitrógeno y el fósforo son componentes imprescindibles, pero también aparecen como fundamentales el azufre, que en aplicaciones de al menos 10 kg/ha mejora el rinde significativamente, así como también la eficiencia en el uso del nitrógeno.
También, afirmó que otro nutriente que ya no puede faltar en un lote triguero es el zinc, que hoy escasea en el 70% de los suelos y que genera un aporte de por lo menos un 5% de rendimiento en estrategias de alta producción. “La fertilización es una práctica de mejora de rendimientos, con brechas del 10 al 30% sobre rendimientos frecuentes o sin fertilización”, agregó.