- Tomates determinados: son los conocidos como cherries gold nugget, el tomate Rio y el Roma. Esta categoría tiene la particularidad de no crecer demasiado. Es decir, su reproducción es fácil de controlar. Además, este tamaño es el ideal para sembrarlo en una maceta y cuidarlo sin que dé mucho trabajo.
- Tomates indeterminados: son los marmande, muchamiel, black cherry o green zebra. Esta es una planta que crece sin límites por lo que son ideales para comenzar un huerto. En este caso, es imprescindible contar con una caña de bambú o un soporte que sostenga a la planta para evitar que se caiga durante su desarrollo. Además, es una siembra que requiere de cuidados tales como la podación para retirar las ramas o chupones que estorban.
Las semillas de cualquiera de los dos tipos pueden adquirirse en una tienda especializada de jardinería o botánica.
Pasos para cultivar tomate en casa
Por el contrario de lo que se puede pensar, cultivar tomates es un proceso ideal para el disfrute y muy sencillo de concretar. De hecho, es considerada una actividad que relaja y despeja la mente y es ideal para hacerla solo o en familia. El primer paso para obtener tomates naturales es la germinación.
Una vez que se eligen las semillas que se quieren cultivar, hay que colocarlas en unos semilleros con sustrato que pueden ser biológicos o de coco. Lo ideal es colocar las semillas en frascos o tuppers para que puedan crecer protegidas.
Hasta mediados de la primavera no se puede realizar el proceso de trasplantar las raíces, por lo tanto, es importante llevar a cabo la germinación recién a fines del invierno o principios de la primavera. Por supuesto que durante el proceso es importante mantener las raíces siempre húmedas para que crezcan correctamente. El riego debe ser constante, pero medido para no ahogarla: recién cuando se cava un centímetro en la tierra y la misma se siente seca, se debe regar nuevamente el cultivo.
Plantar los brotes
En cuestión de cinco a siete días comenzarán a germinar las semillas. Lo ideal es que, a mediados de la primavera se trasplanten los brotes a una maceta o directamente en la tierra del huerto. Los pasos para hacerlo son:
1- Cavar hoyos de 1 a 2 centímetros de profundidad para colocar los brotes. En el caso de que la raíz sea más larga, el agujero debe ser del mismo tamaño.
2- Una vez preparada la tierra se debe colocar brote por brote.
3- Luego, es importante colocarles tierra por encima, procurando que el tallo y la raíz queden cubiertas. ¡Y listo! Ahora solo resta esperar a que crezca.
En el caso de haber sembrado algún tipo de tomate indeterminado es importante tener en cuenta que, cuando la planta tenga unos 25 o 30 cm de longitud, hay que ayudarlo atándolo a una caña de bambú para que pueda seguir creciendo. Caso contrario, el propio peso de los tomates, puede romper la planta.
Para el mantenimiento, se recomienda regar la planta cada dos días y mantenerla en un espacio que pueda recibir la luz de sol.