Similar situación a un establecimiento en zona núcleo: la carga tributaria equivale al 38,6% del valor de la producción y al 60,7% del margen neto antes de impuestos.
Se explica que los últimos cambios en los DEX “aumentaron la carga tributaria” sobre la actividad agrícola, lo que revirtió la tendencia declinante de 2016, 2017 y buena parte del 2018. Creció 6,1 puntos porcentuales: de una carga promedio equivalente al 56,7% en 2016/2019 se pasa al 62,8%.
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Impuestos sobre establecimiento (soja)
Impuestos sobre establecimiento (soja)
Pero se aclara que con respecto a la era CFK, la carga actual se encuentra todavía por debajo: esta se ubicaba en 72,8% en primer período y 75,8% en segundo período (incluían, además de tasas de DEX más elevadas, la exacción que generaba al efecto “cupos de exportación” sobre los cereales).
Discriminado por cultivos, se afirma que la carga tributaria se incrementó tanto para soja y maíz, pero relativamente más sobre el cereal. “Esto recorta pero no elimina la brecha que existe entre los impuestos que paga un cultivo y el otro”.
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Impuestos sobre establecimiento (maíz)
Impuestos sobre establecimiento (maíz)
En el período 2016/2019, la carga sobre la soja se ubicaba entre 20 y 25 puntos porcentuales por encima de la que soportaba el maíz (por caso, en el Establecimiento Zona Norte, 66,5% en soja vs 42,1% en maíz, en términos de margen neto), mientras que en el actual y último ciclo, esta brecha está en el orden de los 13 a 15 puntos porcentuales (69,6% vs 55%, respectivamente).
“Este recorte en la brecha favorece a la soja y será seguramente uno de los factores que el productor tendrá en consideración, junto con otros muy relevantes (precios relativos internacionales, sistema de rotación preestablecido, agua disponible en suelo y pronósticos climáticos, etc.), en la próxima decisión de siembra y en la asignación de la tierra entre cultivos”, destaca el informe.