La historia deja muchas enseñanzas sobre que funcionó, y que no, en relación a producción agrícola. En el Siglo XX, la producción mundial de alimentos aumentó considerablemente más que la población, en particular en países como los EEUU, los de Europa Occidental, Canadá y la Argentina, pero también a partir de 1970 en países de Oriente, y en especial la India y China. El resultado fue una mejora en la seguridad alimentaria de la mayor parte de las regiones del planeta. El problema de una alimentación de calidad y previsibilidad si bien no ha desaparecido, se ha reducido en forma significativa. A modo de ejemplo, entre 1970 y 2010 la disponibilidad de calorías para alimentación humana aumentó en un 25 por ciento en África, y 40 por ciento en Asia. Pero los éxitos estuvieron también acompañados por fracasos, en muchos casos con dramáticas consecuencias. La colectivización de la agricultura en la Rusia soviética (década de 1920) y en la China maoísta (1959/60) resultaron en - según las fuentes - entre 15 y 50 millones de muertos por hambrunas generalizadas. Severas crisis alimentarias han ocurrido también en el continente africano, en muchos casos como consecuencia de guerras y conflictos civiles.
