La madre aseguró que las imágenes posteriores reflejaban lesiones severas, aunque sostuvo que al verlo por primera vez estaba incluso peor. “Había edema en la cara. Esas fotos son tres horas después. Imagínate el estado. Yo peor lo encontré”.
Frente a la gravedad de las heridas, cuestionó de inmediato a la docente responsable: “¿Qué es lo que le hiciste?”.
La respuesta, según relató, fue tan desconcertante como indignante: “No, yo no le hice nada. Se raspó en el coche”.
La explicación no convenció a la familia, que denunció una fuerte inconsistencia entre las lesiones y la versión brindada por el personal. Además, la madre expresó su indignación al descubrir que no se había solicitado asistencia médica urgente.
“¿Llamaste el servicio de emergencia? No, no lo llamé porque él está bien. Pero, ¿cómo no vas a llamar al servicio? Mirá los golpes que tiene”.
El caso generó una ola de indignación en redes sociales, donde miles de usuarios exigieron una investigación exhaustiva y mayores controles sobre instituciones dedicadas al cuidado infantil.