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Economía internacional

Los detalles del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur que comienza a regir en mayo

Tras casi 30 años de discusión, la Unión Europea y el Mercosur acordaron una integración comercial. LLegó el día y desde este 1° de mayo, comienza a regir. Venezuela, es un caso a estudiar en este acuerdo.

por Roberto Adrián Maidana | 01 de mayo de 2026 - 09:17
Los detalles del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur que comienza a regir en mayo

Los líderes del Mercosur con la representante de la Unión Europea, en el momento de firmar el acuerdo que comienza este 1° de mayo. (foto: a24.com)

Ahora sí, los 25 años de negociación, de avances y retrocesos, quedan en el pasado para siempre. Este 1° de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, comienza a regir el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.

Entra en vigor esta asociación comercial que cambia muchos elementos en concreto, aunque lo hará por partes. Se empieza a desmontar una de las mayores barreras del comercio global: los aranceles. Desde ahora, gran parte de los productos que se intercambian entre ambos bloques pagarán menos impuestos o directamente cero, lo que abre un mercado de más de 700 millones de personas.

El beneficio más inmediato es para el comercio. Europa elimina aranceles para más del 90% de las exportaciones del Mercosur, lo que mejora la competitividad de productos agroindustriales como carne, granos o derivados. A la inversa, Sudamérica baja impuestos a bienes industriales europeos, como autos, maquinaria o tecnología.

Eso tiene un efecto directo: más exportaciones, más inversiones y mayor integración. En el caso argentino, se proyecta un salto fuerte en ventas externas y una llegada de capital europeo que podría escalar en los próximos años.

Pero no todos ganan igual. El sector que puede pasarla peor es el industrial en el Mercosur, que deberá competir con productos europeos más baratos y de mayor desarrollo tecnológico. También hay riesgos para algunas economías regionales si no logran adaptarse rápido.

Del otro lado, en Europa, el campo es el principal perdedor potencial. Los productores agrícolas temen competir con alimentos sudamericanos más baratos y con estándares diferentes, lo que genera tensión política interna.

En síntesis, el acuerdo cambia el eje: menos proteccionismo, más competencia. Beneficia a exportadores y sectores eficientes, pero expone a los que no logren adaptarse. Es una oportunidad grande, pero no pareja. Los términos del intercambio parecen los habituales o históricos: el Mercosur exporta materias primas y alimentos, e importa productos con mayor valor agregado desde la UE.

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Los mecanismos de compensación entre ambos bloques serán clave para el desarrollo de este acuerdo, que, como primera medida, es positivo para las economías de Brasil, Paraguay, Uruguay y la Argentina.

Un detalle: la nueva situación geopolítica de Venezuela - ya sin Nicolás Maduro - hizo que Lula da Silva sea su “embajador”. Pide que el país, como socio residual, vuelva a ser miembro pleno del Mercosur y pueda participar de este convenio internacional.

La Unión Europea, Mercosur y Brasil

Le acuerdo, en el momento formal de rigor, tuvo el "incidente Lula". Discutió con Milei en la cumbre previa y no fue a Asunción para la firma concreta del tratado con Úrsula von der Leyden en nombre de los europeos. Lula fue quien siempre se opuso a los acuerdos por fuera del Mercosur, como quería hacer Lacalle Pou con EE.UU. o China o el del propio Milei con Estados Unidos. Aunque este es entre bloques, su ego personal lo hizo "aislarse" al momento de aparecer en la "foto de familia".

las reservas de Lula

Lula, ofendido, no estuvo en el momento de la firma del acuerdo, pero Brasil participa del acuerdo Mercosur-Unión Europea. ( Foto: Gentileza DW)

Brasil es el país más importante del Mercosur en términos económica. Por su industria y su actividad agropecuario. Por lo tanto, estos son sus interrogantes, desde la mirada de Lula:

  • Actualmente, los principales productos que Brasil exporta a Europa - petróleo, café en grano, soja, cobre y pasta de madera - ya no pagan aranceles en la Unión Europea.

Sin embargo, sectores como carne, aves, azúcar, biocombustibles, arroz y miel pasarán a regirse por sistemas de cupos. En todos los casos, desde este viernes comienzan flexibilizaciones que permitirán ampliar el acceso al mercado europeo.

Una oportunidad para la Argentina

La primera buena noticia es que la UE eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones provenientes desde el Mercosur. Nuesto país tendrá que hacer un equilibrio complejo en los "términos del intercambio". Así como se le abre un mercado europeo de casi 500 millones de personas, nuestra economía recibirá productos europeos. Y la Argentina exporta productos sin demasiado valor agregado e importa maquinarias o insumos, que en el balance son más caros.

Las ventas argentinas se concentran en productos primarios y Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) como pellets de soja, oro, biodiésel, camarones, carne bovina, maní, vinos y limones. En noviembre, el 50,7% de las exportaciones a la Unión Europea estuvo constituido por la venta de harina y pellets de la extracción del aceite de soja; aluminio sin alear y carne bovina, fresca o refrigerada, deshuesada. Como contrapartida, se importa maquinaria y elementos eléctricos, productos químicos, material de transporte e insumos.

Del lado positivo, el cambio es concreto. La UE elimina aranceles lo que mejora de inmediato la posición de sectores clave como la carne, las oleaginosas, los cítricos y el vino. Eso puede traducirse en más exportaciones y más ingreso de divisas, incluso con impacto rápido en rubros como pesca y aceites.

También hay un efecto más silencioso, pero igual de importante: más inversiones. Se proyecta un fuerte crecimiento del capital europeo en la región en los próximos años, lo que puede empujar modernización, sobre todo por el acceso a maquinaria más barata.

Pero no es un acuerdo parejo. El principal desafío está en la industria. Muchos sectores manufactureros argentinos van a tener que competir con productos europeos más eficientes, lo que obliga a una reconversión que no todos están en condiciones de hacer.

En el fondo, el riesgo es conocido: el acuerdo puede consolidar un modelo donde el Mercosur exporta materias primas e importa productos con mayor valor agregado. Una oportunidad grande, pero con costos claros.

De todas maneras, hay una salvaguarda. El acuerdo estará sometido a revisiones constantes, como para corregir asimetrías que puedan producirse si son muy graves.

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