El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) venía de un 2021 sacudido: durante largas semanas estuvo en el centro de la tormenta durante el año pasado tras una fuerte polémica por la posibilidad de que se le quiten tierras en algunas de sus sedes a lo largo de todo el país, con la idea de que parte de sus tierras pasaran a suplir necesidades habitacionales. La idea levantó revuelo rápidamente en el campo y productores, dirigentes y empresarios salieron en defensa. Hoy su presidente Mariano Garmendia salió a ponderar su gestión que inició a principios de este año y lanzó un mensaje para el debate interno: “Somos un organismo técnico y debemos aportar desde ese lugar. La política del país se discute en el Congreso”











