Si bien la suspensión es por 30 días, la norma indica que "podrá darse por concluida una vez que se verifique el normal abastecimiento, a precios razonables y conforme los acuerdos alcanzados, de los productos" incluidos en la actual suspensión.
Todo por la pandemia
Entre los considerandos, la Resolución 75 afirma que el cese de exportaciones se concreta debido a que por el "actual avance del mercado exportador de carnes, sus precios han experimentado un alza sostenida, producto de la creciente demanda de dichos productos, principalmente por parte de los mercados asiáticos".
Que esta situación "ha generado que los precios internos acompañen los de exportación de la carne vacuna, en contexto donde el precio mundial de los alimentos ha aumentado significativamente". En ese contexto, asegura que "aceptar sin más, la fijación de valores del mercado internacional para alimentos locales que constituyen productos básicos de la mesa de los argentinos y las argentinas, implicaría renunciar a los deberes básicos en materia de política económica".
Además, sostiene que en los productos cárnicos de origen bovino "existe una distorsión de precios que superan los índices generales de inflación en materia de alimentos y que impiden el normal abastecimiento de los consumidores y las consumidoras del mercado interno".
El Gobierno también admite que esta situación se da frente a los "alarmantes índices de pobreza e indigencia" y admite las "condiciones de agravamiento de la situación epidemiológica, sumadas a los efectos negativos acumulados por la vigencia en el último tiempo de medidas destinadas a evitar la propagación de la pandemia mediante la limitación del tránsito y reunión de personas, han tenido un innegable impacto, en la actividad económica".