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Febrero sería el mes que cortaría con la ola de calor que agobia al campo.
Lo que pasó
El panorama de la ola de calor se conjuga con algunos factores más. Además de lo que había dejado el primer año del episodio doble de La Niña, con sequías en varias regiones, la preocupante escasez de lluvias que sufre la Cuenca del Plata derivó también en los menores niveles de agua en los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay. Este hecho complicó logísticas en la Hidrovía.
“Desde el punto de vista térmico se observaron descensos tardíos, y se fue incrementando la frecuencia e intensidad de los episodios con altas temperaturas. Además de producir un régimen térmico irregular este proceso limitó fuertemente la entrada de humedad hacia el centro y el este del Cono Sur produciendo grandes contrastes hídricos, que se fueron acentuando a lo largo de la primavera, haciendo que el verano comenzara con un escenario extremadamente contrapuesto”, precisaron sobre el período de tiempo comprendido entre octubre y diciembre del año pasado.
Y agregaron que “una amplia extensión, abarcando la mayor parte del Paraguay, el este del NOA, la mayor parte de la Región del Chaco, gran parte del centro y el este la Región Pampeana, incluyendo la Zona Núcleo, gran parte de la Mesopotamia, el sur del Brasil y el Uruguay, desarrolló una marcada sequía y un régimen térmico con grandes amplitudes, alternándose fuertes calores, y cortos pero marcados descensos térmicos”.
“Las precipitaciones en las altas cuencas de los grandes ríos Paraná y Paraguay quedaron bajo lo normal, retrasando la crecida de los grandes ríos, y perjudicando el funcionamiento de los puertos fluviales”, sostuvieron.
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Los especialistas aguardan por un incremento en los niveles de reserva de agua en los suelos.
Los productores le prenden velas a febrero
“Una vez transitada su etapa crítica el sistema climático observará una gradual atenuación de los rasgos, dando paso a un escenario menor perturbado pero no totalmente exento de riesgos”, plantearon desde la Bolsa de Cereales. ¿Por qué lo dicen?
Lo que entienden es que si bien se observará un “retorno parcial de las precipitaciones”, al mismo tiempo que se registrará un régimen térmico con grandes amplitudes, alternándose fuertes calores, y cortos pero marcados descensos térmicos.
“A causa de la sequía registrada a fines de primavera y comienzos de verano, lo cultivos tendrán que atravesar el período seco que usualmente se produce durante enero con reservas hídricas escasas, por lo que sus resultados productivos dependerán en gran medida de un oportuno retorno de las lluvias en febrero”, adelantaron.
Por eso, un mayor caudal de lluvias durante el segundo mes del año sería lo que los productores aguardan para los cultivos, principalmente para el maíz y la soja.
Pero se trata de una probabilidad: “Dado que se atraviesa un episodio doble de “La Niña”, el retorno de las lluvias podría demorarse hasta mediados de marzo, causando mermas de rendimiento significativas”.