Efecto sequía

La bajante del Paraná: mientras se reduce la carga de los buques, negocian con Brasil por agua de sus represas

En el Instituto Nacional del Agua sostienen que la bajante actual del Paraná es "la más extensa" desde que se tienen registros. La sequía golpea también a las cuencas de los ríos Paraguay y Uruguay.
Ezequiel Morales
por Ezequiel Morales |
2021 es el segundo año más seco para el río Paraná desde que comenzaron las mediciones.

2021 es el segundo año más seco para el río Paraná desde que comenzaron las mediciones.

El panorama en toda la Cuenca del Plata no es alentador y el complejo agroexportador lo sabe: la sequía que dejó La Niña en los últimos dos años afectó no solo en materia de cultivos, algo cuyas consecuencias se reflejan en cuestión de semanas, sino que también generó la pérdida de agua en los tres ríos más importantes de la región y principalmente en el Paraná, cuyas aguas son clave para el agro argentino. A raíz de eso, el presidente del Instituto Nacional del Agua, Juan Carlos Bertoni, le explicó a A24.com Agro en qué situación se encuentran las negociaciones con los países limítrofes.

El Paraná se extiende a lo largo de más de 4.800 kilómetros, desde el estado del mismo nombre, en Brasil, hasta su desembocadura en el delta que comunica a sus aguas con las del Río de La Plata. Su inmensa cuenca supera los 2,5 millones de kilómetros cuadrados, y el problema actual radica en que La Niña “secó” a casi toda esa cuenca. Y fundamentalmente en Brasil.

“Lamentablemente ellos también tienen su propia sequía, y el fenómeno se centró allí. Están trabajando con caudales cada vez más mínimos, pero estamos en conversaciones permanentes con los funcionarios del país limítrofe”, expresó Bertoni ante la consulta de este medio.

Represa Itaipú Río Paraná
Brasil y Paraguay comparten la inmensa represa de Itaipú, aguas arribas de la argentino-paraguaya

Brasil y Paraguay comparten la inmensa represa de Itaipú, aguas arribas de la argentino-paraguaya "Yacyretá".

Pese a ese panorama la intención de los funcionarios argentinos es obtener más agua para la navegación y elevar el nivel de calado actual que presenta el Paraná, cuyos pronósticos de mejora no aparecen en el horizonte próximo. “Al menos hasta la primavera”, explican los especialistas. ¿Cómo obtener mayores volúmenes de agua? A través de las represas brasileñas que inciden en el curso del Paraná, independientemente de la enorme represa de Itaipú que Brasil comparte junto a Paraguay.

La gestión argentina coordinada por Cancillería y el Ministerio de Obras Públicas, a través de la Secretaría de Infraestructura y Políticas Hídricas que comanda el arquitecto Carlos Rodríguez, no la tiene fácil: Brasil tampoco tiene agua y los emisarios argentinos también lo saben. Pero a la vez deben dar respuesta a las necesidades que plantea el agro nacional y particularmente el sector exportador, en tiempos de una cosecha gruesa apreciada, todavía, por los buenos precios de los commoditties.

Un combo verdaderamente difícil que lleva a una situación inevitable: el efecto “falso flete”, aquel del que hablan en los puertos argentinos cuando un buque no puede completar el máximo de su carga por no contar con ríos suficientemente profundos para la seguridad en la navegación. ¿A quién le toca perder en este cuadro? Al empresariado exportador, que debe recaudar menos por enviar menos granos a clientes del Exterior, pero sí pagar la totalidad del alquiler de los buques. Pero también perjudica al Estado, quien percibe menores ingresos fiscales a raíz de las retenciones y derechos de exportación que no pueden liquidarse como deberían.

“Lamentablemente el pronóstico que veníamos cotejando no se modificó”, se lamentó ante la consulta de A24.com Agro Guillermo Wade, gerente de la Cámara de Actividades Marítimas y Portuarias (CAPyM). Wade explicó que un barco tipo “Handymax”, de los buques internacionales que frecuentan las riberas de Rosario, hoy se están cargando aproximadamente unas 7.600 toneladas menos.

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Por el faltante de agua en el Paraná, hoy un buque

Por el faltante de agua en el Paraná, hoy un buque "Panamax" sale de Rosario con casi 10.000 toneladas menos de carga.

Y el panorama es aún peor para los barcos de mayor calado: un “Panamax”, de similares condiciones pero de carga más importante, recibe unas 9.300 toneladas menos.

El punto crítico, indica Wade, está en el paso de General Alvear, al sur de Rosario. Cerca de allí la empresa belga Jan de Nul, una de las firmas concesionarias de la Hidrovía del río, en los últimos meses debió dragar "de urgencia".

Por eso el INA, en ese esquema, es quien mantiene actualizada semanalmente la información que el extenso río propina a cada momento.

Los registros en el Paraná comenzaron en 1884, puntualmente en Rosario. Y desde ese momento, aporta Bertoni, la bajante de 2021 es la segunda más pronunciada desde que arrancaron las mediciones, por detrás de lo que fue 1944. Con una salvedad: el año anterior fue el sexto más bajo.

“Si se toma esa sequia junto con la actual, eso conforma el bienio más critico desde que se tiene registros en la Cuenca del Plata. Nunca hubo una sequía con la intensidad y extensión que se ve hoy en día, en términos de niveles”, graficó Bertoni.

“Las cuencas grandes tienen memoria”

“Una cuenca del área como la del río Paraná no se repone de un día o un mes para otro. Eso depende de cómo se normalicen las precipitaciones. Si es que vuelven, cuando venga el verano y comiencen las lluvias. Eso se verá después. Pero por ahora las lluvias son significativamente más escasas que los valores medios de esta época del año”, explicó Bertoni.

La Cuenca del Plata tiene tres grandes ríos: el Paraná, el Paraguay y el Uruguay. Los tres, junto a muchos más, conforman la mencionada cuenca, pero no por eso los tres comparten los mismos “ritmos”.

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El inmenso

El inmenso "Delta del Paraná", de los últimos trayectos que atraviesa el extenso río que nace en el Brasil profundo.

“El río Paraguay no tiene ninguna represa, funciona de acuerdo a los valores hidrológicos naturales. La cuenca del Paraguay es un reservorio, porque la parte alta del rio Paraguay está el pantanal matogrossense, en Brasil. Ese pantanal funciona como un gran almacenador, es decir que cuando llueve tiene una gran capacidad de almacenamiento. Si caen algunas lluvias esporádicas, si está seco el pantanal, no vertirá aguas al río Paraguay en un plazo inmediato”, explicó Bertoni.

Y puntualizó en la diferencia de lo que pasa hoy con el Paraná. “Este río tiene un conjunto de represas brasileñas y algunas binacionales, por lo tanto su régimen responde en parte al comportamiento natural, pero también a lo que hace el hombre. Hoy la Cuenca del Paraná está significativamente seca. Y estas cuencas son tan grandes que son un poco “paquidérmicas”: cuando crecen muchísimo, lleva tiempo que disminuyan sus caudales, y cuando están muy secas, lleva tiempo que se recuperen. Las cuencas grandes tienen memoria”, detalló Bertoni, ingeniero en Recursos Hídricos.

La cuenca del Uruguay, en materia de comparaciones, sería la menos afectada en cuanto a la sequía. Eso se explica porque al ser menor esa reacción “aletargada” que se ve en los otros dos ríos impacta de manera más rápido en sus aguas, elevando el nivel del agua.

Entre el pesimismo y el “agradecimiento”

¿Hay posibilidades concretas de que Brasil vierta nuevamente mayores volúmenes de agua “aguas abajo”, para beneficio de Argentina y Paraguay?

“En estos momentos no se baraja la posibilidad que se liberen volúmenes adicionales de agua”, admitió Bertoni.

Por eso, explicó como “escasa” la chance de que se vuelva a repetir el proceso de “Ventana de agua” que se había acordado a fines de mayo entre las tres Naciones.

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Bertoni es el presidente del INA, y es parte de las negociaciones con Brasil por mayores volúmenes de agua.

Bertoni es el presidente del INA, y es parte de las negociaciones con Brasil por mayores volúmenes de agua.

“Se le había permitido largar mayor agua a Itaipú para generar una onda de crecida que favorezca la navegación de barcazas paraguayas desde el río Paraguay hasta el Río de La Plata. Eso ha sido un volumen muy acotado de agua que se negoció, pero del cual cada vez existe menos posibilidades que se vuelva a repetir. ¿Podría pasar? Sí, pero es muy difícil porque no hay agua para eso", explicó.

Más allá del buen relacionamiento de los tres países, Bertoni se lamentó que la situación es tal que Brasil tampoco dispone actualmente de agua suficiente como para promover esa negociación.

Aunque sin ingresar en coyunturas Bertoni valoró la labor que cumplen las represas a lo largo del Paraná. “Desde que se empezaron a construir, los caudales mínimos han sido más altos que aquellos que se hubiesen observado si no hubiesen estado presentes las presas. Ello pese a que a veces se les adjudica un funcionamiento perjudicial. Por eso de cierto modo, gracias a las presas hubo años secos que no fueron sufridos en nuestro país como tal. Ahora la situación es extraordinaria”, concluyó el funcionario.

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