De esta forma, el trabajo encarado por Jan de Nul consiste en "restituir las condiciones teóricas del canal principal" para que la profundidad obtenida permita el ingreso y navegación de barcos de hasta 45 pies de calados, pudiendo alcanzar los 50 pies en pleamar.
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El dragado de Jan de Nul en Bahía Blanca se realiza en tiempos de sequía en el río Paraná.
Los directivos de la firma belga manifestaron que "se trata de obras estratégicas para Argentina, ya que garantizan la operatividad de los puertos de Bahía Blanca y Rosales, y permite el traslado de las exportaciones de granos y demás productos agropecuarios".
Lo que también mencionaron es que, al sufrir el río Paraná una sequía profunda, se requieren otras rutas navegables alternativas a la Hidrovía del Paraná.
Alrededor del mundo la empresa cuenta con más de 7000 empleados, y en la Argentina emplea desde hace 25 años a 500 personas.