Sí, debemos preguntarnos quien producirá lo que debemos exportar. Argentina tiene gran producción agropecuaria, pero también de las llamadas ciencias del conocimiento (desde biotecnología a videojuegos, desde remedios hasta autopartes). ¿Cómo y dónde están las personas que van a producir? ¿Qué medios tendrán, qué educación reciben, qué logística necesitarán para exportar? Ya sea inseminar una vaca, recoger las uvas para un excelente vino, cortar el género para una camisa, o diseñar una plataforma AgTech, en todos los casos el entrenamiento, capacitación y educación es imprescindible.
Si las empresas cierran por falta de rentabilidad, o por falta de oportunidades para quienes allí trabajan, nos encontraremos en un círculo vicioso. Cada vez habrá menos recursos, menos inversión y un estado voraz que querrá cobrar aún más impuestos para sostener a quienes van perdiendo su trabajo. Mucho mejor sería que las empresas pudieran crecer sin estar sometidas a la voracidad fiscal. De lo contrario, no quedarán empresas que produzcan lo que debemos exportar.
La voracidad fiscal sobre las exportaciones es un caso único en el mundo ya que no se grava el acto de vender. Los impuestos debieran ser sobre las ganancias pero jamás por el hecho de vender, independientemente del resultado. En cualquier producto doméstico los impuestos representan algo más del 40% del precio, y falta luego computar los costos. En el extremo, para exportación de oleaginosas los impuestos de son más del 60% y también falta luego computar los costos.
A las retenciones y brechas se han agregado los cupos de exportación. Sólo algunos pueden exportar, y la asignación de cupos es … ponga Ud .la palabra que considere apropiada. Soy una dama y no puedo escribirlo. Si sólo algunos logran el cupo, además de distorsionarse el precio, se reduce la intención de producción. Quedarán menos empresas y el desempleo aumentará.
Si las empresas no son rentables y las familias no tienen buenas condiciones de vida (transporte, educación, salud, etc.), ¿quién producirá lo debemos exportar?
La autora es economista de la Universidad CEMA