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Derribando mitos

Bitcoin: cómo entender el debate por su consumo de energía

El uso de la energía para minar criptomonedas es una crítica constante de los detractores del sistema descentralizado. Pero, qué hay de cierto en esos comentarios.
por Adam Dubove | 18 de febrero de 2022 - 16:02
Bitcoin: cómo entender el debate por su consumo de energía

Bitcoin: el protocolo monetario descentralizado aprovecha principalmente energía que se produce en exceso y se pierde.

Uno de los temas menos comprendidos y más controvertidos en torno a Bitcoin es su uso de energía, que ha sido objeto de distintas críticas. En una columna anterior vimos por qué y para qué Bitcoin necesita usar energía eléctrica. En esta ocasión analizaremos algunas de esas críticas y si son acertadas o erróneas.

La crítica más habitual acerca de Bitcoin y el uso de energía es que “consume demasiada energía” o que es “un gran desperdicio de energía”. Lo primero que me surge preguntar es: ¿Quién designó a esas personas como catadores de energía? ¿Hay acaso un comité que aprueba usos útiles de energía o no? Por suerte, la producción y distribución de energía no está en manos de un grupo de expertos, si no del mercado. Si alguien está pagando por esa energía tiene derecho a usarla.

Además, al indagar un poco más ante este argumento y preguntamos qué nivel de consumo de energía les parece razonable para Bitcoin es probable que en la mayoría de los casos la respuesta sea cero. Nada. Bitcoin, para ellos, no debería existir. El argumento ecologista es un disfraz para ampliar el alcance de su mensaje, pero sus razones para oponerse a Bitcoin poco tienen que ver con el impacto ambiental y más con los fundamentos de Bitcoin como protocolo monetario.

No es la idea adentrarnos en estas razones, pero son principalmente ideológicas y relacionadas con que el gobierno debe tener control sobre el dinero, de lo contrario estaría cediendo facultades elementales como Estado soberano, afectando así su soberanía y poder de intervención en el mercado. Las acusaciones de que Bitcoin desperdicia energía provienen de personas que encuentran valor cero en esta red monetaria por otros motivos.

La energía de Bitcoin: claves para entender el debate

No soy un experto en temas de energía, pero es uno de los campos sobre los que comencé a interiorizarme gracias a Bitcoin. De hecho, me hizo más consciente con el impacto ambiental y la huella que deja el uso de muchas de las facilidades de las que gozamos todos los días.

Para poner las cosas en perspectiva, el consumo actual de energía de Bitcoin es de 147.7 TWh por año, de acuerdo con el Índice de Consumo de Electricidad de Bitcoin de Cambridge. Ese nivel de consumo corresponde al 0,08% de la producción mundial de energía. Un error de redondeo si consideramos que la producción global de energía asciende a más de 167.500 TWh, todo según datos de Cambridge.

El consumo de energía de Bitcoin es menor al de los aires acondicionados (2199 TWh/año), el sistema bancario (238 TWh/año), o la industria del oro (240 TWh/año), de acuerdo a un informe de Galaxy Digital.

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Bitcoin: su consumo de energía es menor al de los aires acondicionados, el sistema bancario o la industria del oro.

¿Alguien se ha preguntado cuánta energía se gastan en actividades como proyectar una película de cine, los lavarropas y las luces de navidad? La calidad de las críticas al uso de la energía de Bitcoin son similares a la calidad del titular que publicó Newsweek en noviembre de 2017: “La minería de Bitcoin en camino a consumir toda la energía del planeta en 2020”.

Cuál es la energía que consume Bitcoin

Otra de las cuestiones que genera confusión es la idea de que la energía que está siendo utilizada por la red monetaria es energía que no puede ser utilizada para otra cosa. Como si en un mundo sin Bitcoin esa energía hubiese sido utilizada para mantener con vida a personas en respiradores artificiales. El protocolo monetario descentralizado, en cambio, aprovecha principalmente energía que se produce en exceso y se pierde.

La clave para una operación rentable de minería de Bitcoin es el acceso a electricidad de bajo costo, esto incentiva el uso de fuentes de energía que están siendo desaprovechadas o malgastadas.

Un ejemplo es lo que ocurre en la industria del gas y petróleo. Durante los últimos años, en Estados Unidos, se están usando gases que de otra manera serían quemados y liberados a la atmósfera para convertirlos en energía eléctrica y minar Bitcoin.

No todas las fuentes de energía son iguales

Por último, un factor que muchas veces es pasado por alto en el debate acerca del uso de la energía eléctrica de Bitcoin es cuáles son las fuentes de energía que alimentan la red. No es lo mismo una mina de Bitcoin alimentada con combustibles fósiles que con energía hidroeléctrica. Veamos de dónde proviene la energía que consume la red.

Según el Bitcoin Mining Council, una organización que aglutina a alguna de las compañías mineras de Bitcoin, un 66% de los mineros encuestados “usa un mix de energía sostenible”. En base a este estimado, dice el reporte del BMC, “el mix de energía sostenible en la red ha alcanzado el 58% total, un 1% más que en el tercer trimestre de 2021”.

Estos números hacen de Bitcoin una de las industrias más ecológicas del planeta. A diferencia de lo que ocurre en muchas industrias tradicionales, donde abundan las declaraciones de compromiso por un crecimiento sostenible, en la industria minera de Bitcoin abundan los hechos y los datos que indican que los críticos están equivocados.

Un costo que vale la pena

Nadie está obligado a pagar por la energía que consume Bitcoin ni a usar energía para el proceso de minería. Si hay un consumo de energía destinado a Bitcoin es porque hay una demanda por ella. Las millones de personas que están usando una red monetaria inmutable y descentralizada para almacenar sus ahorros generan incentivos para montar operaciones de minería y buscar las fuentes de energía más eficientes.

Los guardianes de la moral, y catadores de energía, van a seguir gritando contra Bitcoin y cómo “evaporará” los océanos. Lo cierto es que el compromiso con la Madre Tierra es muchas veces tan solo un disfraz, una presentación engañosa, de las verdaderas motivaciones detrás de muchos de los críticos de bitcoin: perder el control estatal sobre el dinero.

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