“Un ETF es un instrumento disponible para el gran público que invierte y ahorra en el mercado de capitales. Está diseñado de tal manera que permite la creación y el rescate continuos de sus acciones y, de esa forma, facilita el arbitraje y permite mantener el valor del ETF alineado con el de sus activos subyacentes, evitando desviaciones significativas”, explicó Rybnik.
En cambio, la SEC ha aprobado ETFs basados en futuros de Bitcoin que siguen el precio de mercado de Bitcoin, pero no tienen dicho activo real como respaldo o subyacente.
Por su parte, Grayscale presentó la demanda contra la SEC con el objetivo de obtener la aprobación de su producto GBTC como ETF, bajo el argumento que es materialmente similar a los ETFs de futuros de Bitcoin ya aprobados.
En consecuencia, el Tribunal falló a favor de la compañía y anuló la resolución de la SEC de negar la conversión del fondo GBTC en un ETF. Al respecto, la conducta del organismo gubernamental fue considerada arbitraria y caprichosa, ya que no se explicó el trato diferenciado dado a productos similares.