La transformación del sistema financiero viene acelerándose año tras año. Las nuevas tecnologías, blockchain y Web3, entre otras, provocan cambios estructurales en entidades tradicionales, como los bancos y gobiernos, y permitieron a su vez el surgimiento de nuevas empresas capaces de proveer soluciones para los nuevos desafíos que presentan los mercados y las nuevas generaciones de consumidores.








