Entre otros aspectos, la pandemia permitió la masificación de las criptomonedas entre la población y el desarrollo de toda la industria crypto. Además, trajo fuertes cambios que impactaron en el ámbito laboral y en los hábitos de los trabajadores.

Las criptomonedas se posicionan como una de las principales herramientas de pago entre los nómades digitales, un segmento del mercado laboral en constante crecimiento. (Foto archivo)
Entre otros aspectos, la pandemia permitió la masificación de las criptomonedas entre la población y el desarrollo de toda la industria crypto. Además, trajo fuertes cambios que impactaron en el ámbito laboral y en los hábitos de los trabajadores.
En ese sentido, creció y se consolidó la exportación de servicios profesionales como una gran fuente de generación de valor, sumamente interesante, para la creación de puestos de trabajo y el ingreso de divisas al país.
Al respecto, la industria de servicios (informática y programación, servicios profesionales, diseño, etc.) exportó desde Argentina durante el año 2020 un total de U$S 5.700 millones anuales, según registros oficiales, con Estados Unidos y la Unión Europea como principales destinos.
Este sector es el segundo complejo exportador del país, sólo superado por el oleaginoso-cerealero. Muchos de estos exportadores son jóvenes que nunca han ingresado al mercado laboral tradicional local y empezaron su experiencia laboral ofreciendo servicios al exterior para acomodarse a sus necesidades y valores: libertad, anonimato, trabajo remoto, flexibilidad y dinamismo. Esta nueva generación de jóvenes se conoce como la Generación Descentralizada o Generación D.
Está claro que esta nueva fuerza laboral no quiere trabajar en una oficina de lunes a viernes de 8 a 17. Por el contrario, tiene unos parámetros bien alejados de formas tradicionales de empleo:
“La industria de servicios argentina es exitosa gracias al muy buen nivel educativo, que sigue siendo gratuita. Además, hay un alto porcentaje de personas que hablan inglés; y el huso horario similar a Estados Unidos ayuda mucho”, explica Raúl Ortíz, Head of Business de Bitwage, plataforma de pago de honorarios en criptomonedas.
Según sus registros los usuarios argentinos crecieron un 250% durante la pandemia, con un promedio de US$2.500 facturado por persona. “La coyuntura económica hace que, además, la adopción de criptomonedas sea grande y muchos desarrolladores o programadores se inclinen a la industria crypto, convirtiendo a la Argentina en un hub muy interesante de talentos para ese ecosistema”, agrega Ortiz.
En este contexto, los argentinos acompañan al mundo crypto que se consolida a nivel internacional y especialmente en la región, que vivirá un aumento de usuarios cada vez más avanzados y, también, más jóvenes que buscan estos valores en la llamada Web3.
Sin duda, año a año ganarán protagonismo los proyectos descentralizados entre los usuarios que ya están operando en el mundo crypto, pero también entre los novatos.
Efectivamente, la seguridad y privacidad que ofrecen los productos non custodials (no custodiados por un organismo que lo centralice) serán el punto de inflexión para los usuarios frente a un escenario que plantea regulaciones.
“Un cambio en el sistema financiero global es inminente. Pronto, no importará dónde haya nacido cada persona; el acceso a monedas universales, a través de un celular, sin barreras burocráticas y con bajo costo de envío ya es posible” comenta Celina Nieman, co-CEO de Defiant.
Todo esto reconfigurará la economía tal y como se la conoce ahora. “Por la fuerza, va a contribuir a un mundo más democrático y más justo. Ese cambio está siendo liderado desde aquí, desde América Latina”, considera la especialista.
En definitiva, las diferentes industrias están poniendo el foco en esta Generación D que, con su practicidad y códigos dinámicos, viene a reformular la modalidad de trabajo y la manera de hacer negocios.