Debido al actual bear market, la inversión en criptomonedas debe ser más cautelosa. Por lo tanto, más que nunca, las personas deben mantenerse alejadas de las shitcoins.

Criptomonedas: la posibilidad de caer en rug pulls o comprar alguna shitcoin sin valor es un riesgo latente en el mercado crypto actual.
Debido al actual bear market, la inversión en criptomonedas debe ser más cautelosa. Por lo tanto, más que nunca, las personas deben mantenerse alejadas de las shitcoins.
El concepto shitcoin es bastante utilizado entre las comunidades crypto y describe a las criptomonedas y tokens que, a diferencia de Bitcoin (BTC), Ethereum (ETH) o Cardano (ADA) no tienen un propósito claro, serio o aplicable en la vida real.
Para Benjamín Isaza, trader de BeInCrypto en español, las shitcoins son monedas digitales que la gente cree valiosas solo porque existen. “Generalmente, tienen bajas capitalizaciones de mercado, lo que permite a un pequeño número de inversores manipular los precios con poco esfuerzo”, señala.
Por ejemplo, es habitual ver crecimientos extremadamente altos en su precio, a pesar de que no existe una demanda genuina del token. A causa de esto, su valor sólo depende de la especulación.
Un claro ejemplo de ellas son las memecoins o criptomonedas meme, pues tras Dogecoin (DOGE) y Shiba Inu (SHIB) -las más conocidas-, surgieron muchos proyectos fraudulentos y sin fundamento en el ecosistema.
Otra manera útil para definir si un activo es o no una shitcoin, es revisar su sitio web o whitepaper. Si allí proyectan una imagen innovadora mientras anuncian resolver grandes problemas, pero no explican cuál será la tecnología que les permitirá conseguirlo, probablemente sea una estafa.
En ese sentido, para ProtocoloCripto, influencer del ecosistema con más de 85 mil seguidores en TikTok, antes de invertir nuestro dinero en cualquier activo, debemos preguntarnos qué problema está solucionando y cuán importante es.
Además, hace hincapié en estudiar quiénes respaldan financieramente a los proyectos: “En un mercado tan joven, la mayoría de soluciones son experimentales. Y, en el camino, encontrarán obstáculos y necesitarán capital institucional para afrontarlos”.
Si bien conseguir altas ganancias en poco tiempo puede ser muy tentador, las shitcoins son bastantes peligrosas, ya que existe la posibilidad de que los inversores sean víctimas de un rug pull.
En pocas palabras, dichas estafas ocurren cuando los desarrolladores de algún proyecto deciden abandonarlo o desaparecer. En consecuencia, los estafadores se quedan con el dinero de los inversionistas, y éstos se quedan con tokens sin valor.
La estafa de Generación Zoe, empresa argentina liderada por Leonardo Cositorto, ha causado bastante revuelo en el ecosistema crypto, ya que alrededor de 110 mil personas de distintas partes del mundo fueron estafadas por este esquema Ponzi.
Víctor Zapata, reportero de BeInCrypto en Argentina, que siguió el caso en profundidad, plantea que el principal aspecto a observar con atención y desconfianza de la operatoria de Generación Zoe fue su propuesta faraónica.
“Usualmente no se mencionaba la propuesta de valor del proyecto. Por el contrario, se hacían promesas vinculadas con resultados. Algo que inmediatamente debería llamar la atención. Nadie puede asegurar determinado resultado en el ecosistema crypto”, explica.
Asimismo, el periodista remarca que la organización, además de estipular retornos muy por encima del mercado, ofrecía un token respaldado por oro. Pero no cualquier oro, sino que aseguraban haber comprado una mina de dicho metal. “Cuando se consultó sobre la ubicación de esa mina, no hubo respuesta concreta. Un gramo de oro por cada token, prometían”, recuerda.
Para Zapata, la falta de educación es la primera y principal debilidad, al igual que no entender cuál es el fin de la tecnología y su utilidad, razón por la que estos esquemas son exitosos.
Por lo mismo, ProtocoloCripto anima a que las personas siempre hagan su propia investigación, para así no depender de decisiones de terceros.