Sin embargo, su mayor batalla fue fuera de las canchas. En 2015, debió retirarse del fútbol profesional tras ser diagnosticado con linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer que lo obligó a someterse a intensos tratamientos de quimioterapia, radioterapia y finalmente un trasplante de médula ósea donado por su madre.
En una entrevista de 2017, contó el difícil proceso: “Recibí quimioterapia todos los días, las 24 horas. No podía sostener ni un cepillo de dientes. Pasé 50 días aislado, viendo películas y hablando con mi familia por teléfono”.
Pese a todo, logró recuperarse y volvió a jugar entre 2016 y 2017 en el Slaven Belupo, para luego reincorporarse al fútbol amateur en 2021. En 2024, se sumó al NK Vojni, donde encontró nuevamente un lugar en el deporte que amaba.
El último adiós
El alcalde de Vojni, Nebojša Andri, compartió el dolor de toda una comunidad: “Estábamos juntos después del entrenamiento, hablando de todo, incluso de cómo superó la enfermedad. Luego me enteré de la terrible noticia”.
El Dinamo Zagreb, club que lo vio brillar, también se expresó: “Nikola siempre será parte de la familia del Dinamo: un centrocampista talentoso, un luchador en el campo y un hombre de gran corazón”.
El fútbol croata llora la pérdida de un jugador que no solo se destacó dentro de la cancha, sino también por su ejemplo de lucha y superación fuera de ella.