En 2020, en plena pandemia, asumió como gerente General para los negocios de Argentina y Uruguay para la compañía. Un año después, recibiría otro premio, como “Entrepreneur of the Year”, otorgado por Ernst & Young, en la categoría “Mujer destacada”, por su contribución a la creación de valor y a las políticas de inclusión.
Ahora, reconocida como CEO del año y protagonista del escenario empresarial local, conversó con A24.com sobre su visión de negocios y la experiencia de dirigir una multinacional en un país con las características de Argentina.
Un contexto particular para los negocios
-¿Cuál es su mirada sobre la coyuntura para los negocios?
- En cuanto a la coyuntura global, y tengo la oportunidad de hablar con pares de todo el mundo, es un poco tal vez a lo que venimos más acostumbrados por estas latitudes. Nosotros tenemos la plasticidad y experiencia para superar situaciones como la actual, mientras que otros países están en crisis por unos puntos de inflación.
- ¿Trabajar en un país con las características de Argentina te brinda cierta formación y experiencia para las crisis?
-La compañía lleva 96 años en el país, yo tengo 30 en la compañía y lo que aprendí es que podés tener una actitud de queja por el contexto, pero deberías preguntarte qué aportas para cambiarlo. Esa es la actitud en mi gestión y la del directorio de la empresa.
Laura Barnator, Gerenta General de Unilever Argentina y Uruguay (b) (2).jpg
- ¿Es un buen momento para Unilever?
-Tenemos 6 fábricas productivas, exportamos productos de consumo masivo a otros países, tenemos balanza: exportamos más de lo que importamos. El 95% de los productos que vendemos en Argentina se producen en este país con excelente calidad y muchas de las innovaciones que se hacen en el mundo salieron de cosas que se hicieron primero en Argentina.
En definitiva, si bien un contexto más sencillo ayuda a trabajar con más previsibilidad y no tener que anticipar 20 escenarios para una cuestión; soy de las que no me puedo quedar quejándome de la situación, sino que prefiero ver qué hago con eso.
-Cuando habla con sus pares del mundo, que mencionó antes, cómo explica la situación del país o sus particularidades económicas.
-Mirá, con los resultados a la vista, siendo una empresa líder y el entusiasmo de la gente por trabajar acá, es más sencillo de explicar. Por otro lado, hace muchos años tenemos management argentinos que conocemos y vivimos siempre esta realidad. Yo viví toda mi vida en Argentina y nunca quise irme.
Siempre podés explicar los problemas de Argentina o el contexto y la oportunidad que hay. Tenemos esa cosa de destacar a los argentinos, a Messi o al Papa, pero también considerarnos los peores. No somos ni los peores ni los mejores y cuando salís al mundo te das cuenta de que es así.
Perspectivas a corto y mediano plazo
-En su nuevo cargo, recién este año fue el primer coloquio IDEA junto a los principales empresarios del país. ¿Cómo fue la experiencia?
-Es verdad y cuando me convocaron me interesó ver que nos poníamos de protagonistas; porque hacer siempre diagnóstico de lo mal que estamos me queda un poco corto, digamos, no me inspira nada.
Desde el lado empresarial tenemos una responsabilidad para que este país salga adelante porque así es como se construyó, con diálogo y respeto por las posiciones diferentes.
Por otro lado, lo que rescaté fue haber encontrado situaciones diferentes, desde emprendedores hasta gente muy experimentada del ámbito empresarial y académico. Incluso los funcionarios que estuvieron. Por ejemplo, escuchar a de Mendiguren decir que no es lo mismo manejarse desde una empresa que siendo funcionario, tengo mucho respeto por eso.
-Justamente, de Mendiguren fue bastante crítico con la propuesta de IDEA para el coloquio “Ceder para Crecer”, qué opina al respecto.
-Me parece que está bien crecer primero, como dijo él, porque cuando uno tiene claro el premio, ceder es un intermedio para llegar. Creo que no son antinomias de quién tiene que ceder, sino que hay que escuchar más y entender las problemáticas de cada uno.
Es decir, la burocracia o el cambio de funcionarios es donde se pierde expertise en la construcción de una marca país; y el valor del talento y la experiencia para construir es importante. Siempre estamos desesperados por la retención de talentos porque la inversión que hacemos en gente es carísima y no es fácilmente comprable. En definitiva, me parece que el cambio y la alternancia en democracia están buenísimos, pero ciertas cuestiones deberíamos definirlas como 'política-país' y sostenerlas, si no es imposible”.
-¿Cómo imagina el fin de año y el 2023?
Me imagino un contexto complicado, entiendo que la situación está difícil en Argentina y en el mundo. Tenemos que entender que, independientemente de la situación y el contexto local, estamos muy afectados por los contextos internacionales. Por lo menos veo algunos consensos en cuanto a la situación y ojalá encontremos un camino.
No obstante, a diferencia de otros tiempos, veo que a mediano plazo aparecen oportunidades claras para Argentina. Desde la minería, la industria del conocimiento y la agroindustria, hasta la sustentabilidad orgánica, biotecnología y la electro-movilidad.
Solamente hay que ordenar algunas definiciones. Retomando el mensaje de IDEA, creo que ceder no es para perder, sino ceder para que todos podamos crecer. Ese es el punto.