-¿Cuál es la realidad del sector después de meses tan difíciles?
-El turismo fue de los sectores que más sintieron el golpe de la pandemia. Afortunadamente, en muchas regiones del mundo la realidad está cambiando y eso da esperanzas a nivel local. Hoy avanzamos según evoluciona la vacunación y el clima en cada país. Acá, particularmente, estamos atravesando los dos factores de mayor impacto, el invierno y la vacunación, por lo que somos de los países que todavía están lejos de la recuperación. Sin embargo, lo bueno es que en todas las encuestas, donde ya atravesaron este momento, el auge de viajes es total. Pero, si bien hay entusiasmo, en Argentina todavía está muy deprimido el turismo.
-¿Qué reflexión haces sobre la situación de las líneas aéreas?
-Lo miro con preocupación. Hoy el desafío es generar volumen, Argentina necesita viajeros para que las aerolíneas operen. Creo que las aerolíneas están esperando entender cómo será el volumen de negocio que quedará en Argentina post pandemia y eso dependerá de la previsibilidad que se pueda dar en los próximos 30 días sobre el futuro. Es decir, en dos meses el proceso de vacunación llegará al 80% y comenzará el verano, con lo que los contagios deberían bajar.
Nuevamente, mi preocupación es la previsibilidad para que las líneas aéreas puedan quedarse y entender que hay un volumen de negocio relevante para varios jugadores. Porque cuantos más jugadores se queden habrá más variedad de oferta y precios más bajos. Necesitamos que funcione todo el ecosistema y la clave es la previsibilidad en una industria que requiere tiempo para organizarse.
-¿Cómo evalúas las medidas que se tomaron para enfrentar la pandemia?
-Es difícil responder sobre algo hipotético si no se hubieran tomado las medidas de restricciones. Veo cosas positivas, como la asistencia al sector para empleados y créditos. También el “Pre Viaje” para vuelos domésticos con el 50% de descuento ayuda. Ahora, respecto a la intensidad de las medidas de cierre, es muy subjetivo qué tan eficientes fueron. Muchos países lo hicieron de la misma manera. Por eso vuelvo a lo mismo, la anticipación y la poca previsibilidad con la que se hizo acá generó un impacto mayor al que se podría haber generado. Creo que con previsibilidad, unión y más diálogo se podría haber llegado a un impacto menor. Pero no discuto las medidas porque no tengo contra qué contrastarlas.
-¿Ser parte del mayor grupo de turismo a nivel regional les facilitó transitar la pandemia?
-Definitivamente. El grupo al que pertenecemos es brasileño y en ese país la recuperación fue más rápida en cuanto a los viajes, no hablo de la cuestión sanitaria. Allá, el turismo doméstico está casi a volúmenes previos a la pandemia, por lo que tener como socio a un jugador en un país donde la reactivación fue más rápida nos ayudó, si no, hubiera sido más complejo sostener la compañía.
-¿Cuáles son los próximos pasos en este escenario?
-Estamos enfocados en el último cuarto del año donde creemos que se podrá retomar la actividad y, más allá de los impactos económicos de Argentina por el tipo de cambio y demás, la gente va a viajar. Quizás lo haga con presupuestos más acotados o necesite más cuotas, pero nuestra estrategia es preparar todo el producto y tratar de entender cuál será el mercado que vamos a tener en el último tramo del año. Estamos armando propuestas lo más accesibles posible porque sabemos que la gente tendrá la billetera ajustada. Le estamos poniendo el foco al servicio y a precios accesibles.
-¿Las vacaciones de invierno ayudaron?
-Ayudaron exclusivamente al turismo doméstico, que está empezando a recuperarse. Pero el internacional está totalmente deprimido por esta incertidumbre de la cantidad de vuelos habilitados o cuándo se puede volver y las restricciones que cambian cada 2 minutos.
-¿Cómo imaginas el negocio del turismo con la vuelta a una mayor normalidad?
-A nivel mundial habrá un boom de viajes. Veo encuestas de todo el mundo y una de las primeras cosas que la gente quiere hacer cuando termine la pandemia es viajar. En Argentina, pese a la situación económica, creo que será igual aunque deberemos ser muy asertivos para entender la propuesta que se adapta al bolsillo del argentino post pandemia. Por eso creo que el turismo doméstico y regional va a tener mucho peso por sobre el internacional o más exótico, que era algo que se usaba cada vez más antes del coronavirus. Seguramente veamos un pequeño repliegue por el bolsillo y por miedo hasta que tengamos 100% de confianza de que el mundo está otra vez en eje.
-¿Cuánto crees que demore el sector en recuperarse?
-En nuestro país, para volver a niveles de 2019, tardaremos entre 12 y 18 meses. Hay que ir con cautela, no sólo por la pandemia sino por el aspecto económico.
Ahora, hay que aclarar que 2019 fue un año de volúmenes moderados para el negocio. Para retomar niveles pico de ventas, como 2015 o 2016, nos faltan más de 2 años.