Si bien Boca había reiterado en más de una ocasión que no pondría trabas para liberar a los futbolistas que no estén en la consideración del cuerpo técnico, hasta el momento ninguna rescisión se había concretado. Rolón será el primero.
El volante llegó al club en 2021, en una gestión encabezada por Juan Román Riquelme, y tuvo escasa participación con distintos entrenadores. Nunca logró afianzarse ni ganarse un lugar en el once titular. Su salida parece lógica desde lo futbolístico, pero también significativa en el contexto institucional.
¿Qué puede pasar con otros jugadores borrados?
La rescisión de Rolón podría abrir un nuevo escenario para otros jugadores que se encuentran en situaciones similares. Cristian Lema, que también entrena diferenciado, podría seguir el mismo camino. Y aunque no hay información oficial al respecto, los casos de Marcos Rojo y Sergio Romero —ambos con rendimientos discutidos, lesiones frecuentes y contratos altos— también están bajo análisis en el Consejo de Fútbol.
Por ahora no hay definiciones firmes, pero esta decisión marca un precedente que podría extenderse en las próximas semanas. En Boca no sobran las certezas, y con un solo frente por delante —el Torneo Clausura— y el objetivo de clasificar a la Copa Libertadores 2026 cada vez más apretado, el club se ve obligado a tomar decisiones que hasta hace poco parecían imposibles.