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Black Earth Rising: hechos impactantes del genocidio de Ruanda

Black Earth Rising: hechos impactantes del genocidio de Ruanda
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Black Earth Rising es una serie co-producida por Netflix y la BBC que se centra en el enjuiciamiento a criminales de guerra internacionales.

Creada por el guionista y productor inglés Hugo Blick, Black Earth Rising se estrenó primero por la BBC, en septiembre de 2018, y luego se sumó al catálogo de Netflix, en 2019.

La historia de Black Earth Rising comienza en Inglaterra. Una prestigiosa fiscal británica se pone al frente de la acusación hecha a un líder de la resistencia tutsi que ayudó a terminar con el genocidio de Ruanda en África, y que ahora está envuelto en denuncias por cometer crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, la atención se mueve rápidamente hacia Kate, también sobreviviente de la matanza, que es hija adoptiva de la fiscal y trabaja para un bufete especializado en derechos humanos.

La miniserie recorre la resistencia por parte de Kate de ver a su madre querer enjuiciar a un héroe de la etnia de la que ella también forma parte, pero luego ahonda en otros temas mucho más profundos y dolorosos, como el pasado imperialista de Europa, la búsqueda de identidad, la memoria, y, por supuesto, el violento genocidio en sí.

A continuación, te contamos algunos de los hechos más importantes para entender mejor la brutal masacre de Ruanda.

¿Qué fue el genocidio de Ruanda?

El genocidio ruandés fue un intento de exterminio de la población tutsi por parte del gobierno hutu de Ruanda. Hasta el día de hoy, es el peor genocidio cometido en África y entre los más brutales de la historia.

Duró cien días

El lamentable hecho duró cien días (desde el 7 de abril hasta el 15 de julio de 1994) y se calcula que fueron asesinadas entre quinientas mil y un millón de personas, casi el 11% de la población total del país, tanto tutsis como hutus moderados.

La causa del genocidio

El 6 de abril de 1994 ocurrió un atentado contra el presidente ruandés Juvénal Habyarimana y el presidente burundés Cyprien Ntaryamira, ambos de etnia hutu. Los presidentes viajaban en avión hacia Kigali, capital de Ruanda, pero al momento de aterrizar la aeronave fue impactada por un misil y acabó con sus vidas. A partir de esa noche, comenzaron las primeras muertes.

Si bien este fue el acontecimiento que ocasionó la revuelta y posterior masacre, es importante remarcar que la rivalidad databa de antes y es mucho más compleja.

Colonización europea y favorecimiento tutsi

Luego de que la región fuese descubierta por un explorador británico, el conde Von Goetzen se instaló y comenzó el proceso de colonización alemana en 1894. De todas maneras, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la zona pasó a ser controlada por las Naciones Unidas, con administración belga y un rey tutsi.

Los belgas, así como también lo habían hecho los alemanes antes, favorecieron a los tutsis, principalmente por tener rasgos físicos similares a los europeos. Entre otras cosas, fueron los únicos beneficiarios de educación, lo que determinó que luego obtuvieran posiciones administrativas y militares, y un mejor estilo de vida en general.

Además, para principios de la década del 30, la administración colonial introdujo un lamentable sistema de tarjetas de identificación de raza, los famosos “carnets étnicos”. Estos diferenciaban a hutus, tutsis y twas (pueblo originario de Ruanda) en función de sus supuestas diferencias físicas.

Esto no solo profundizó la desigualdad social y fomentó la discriminación interétnica ya establecida por los colonos, sino que serviría durante el genocidio para identificar a cada uno de los residentes tutsis en Ruanda, y hacer más eficaz la masacre.

Declaración de independencia y ascenso hutu

Después de la muerte del rey tutsi en 1959, los colonos estimularon el surgimiento de movimientos democráticos en Ruanda. Esto no fue bien recibido por parte de los tutsis ya que supondría la pérdida de su hegemonía política: de haber contienda en las urnas, los tutsis no tendrían posibilidad de ganar dado que eran minoría.

De todas maneras, el incentivo belga fue suficiente para que los hutu comenzaran a demandar mejoras sociales, lo que resultó en el asesinato de sus líderes. Así fue como los más radicalizados llevaron a cabo una masacre que luego los pondría al poder. Entre 1959 y 1964, más de cien mil tutsis mueren y otros cien mil abandonan el país.

A pesar del contexto, en 1961 se lleva a cabo una elección supervisada por la ONU. Como era de esperar, los hutu ganan por abrumadora mayoría, por lo que en 1962 se les otorga la independencia con un líder hutu al frente.

Los años siguientes no estuvieron libres de purga y violencia. De hecho, en 1973, en medio de otro conflicto étnico, el general Juvénal Habyarimana organizó un golpe de estado y tomó el poder. Dos años más tarde, crearía el Movimiento Revolucionario Nacional para el Desarrollo, el único partido legal que se mantendría en el poder hasta 1994, cuando muere en el atentado. Lo que seguiría, serían los cien días más oscuros de la historia del país.

Una vez finalizado el brutal genocidio, una de las primeras medidas que tomó el gobierno fue la de borrar toda información sobre la pertenencia étnica. Ahora, los habitantes simplemente son “ruandeses”. Asimismo, se preservaron los lugares donde ocurrieron las matanzas para no olvidar que un hecho semejante no debe volver a ocurrir.

Hoy, más de veinte años después, Ruanda sigue camino a la reconciliación.

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