Consultada por lo sucedido, Georgina se mostró enojada. "Miriam fue a ver la casa con un arquitecto, con su asistente, con su papá -que es maestro mayor de obras. Yo no le puse una 45 en la cabeza”, dijo dando a entender que no obligó a la actriz a comprar la propiedad.
"No tengo nada que decir. Yo hasta el 18 de diciembre viví ahí, feliz, con mi madre... No sé qué le pasa (a Miriam), pregúntenle a ella que le encanta hablar. Yo no hablo", agregó Georgina a Los Angeles de la mañana, enojadísima.