Boca se desangra en la peor semana en mucho tiempo. Si el golpe de River del último domingo dejó consecuencias preocupantes, la eliminación de la Copa Argentina plantea la antesala de un fin de ciclo.

Boca se desangra en la peor semana en mucho tiempo. Si el golpe de River del último domingo dejó consecuencias preocupantes, la eliminación de la Copa Argentina plantea la antesala de un fin de ciclo.
La luz que encuentra Barros Schelotto para sobrevivir al naufragio será el partido en Belo Horizonte, donde este equipo, aun con todos sus problemas, podría acceder a la semifinal de la Copa Libertadores.
De este Boca no solo se duda de su fútbol. Ya también se cuestionan algunos nombres en función de lo que fueron y ya no son. Pero lo que es peor, se discute su orgullo.
La inacción que Boca mostró anoche en Córdoba sepultó la expectativa que en la previa pudo despertar un equipo que juntó a Pablo Pérez, Cardona, Mauro Zárate y hasta el propio Tevez, que reemplazó al lesionado Benedetto en el comienzo del partido.
Acumular a tantos buenos jugadores sin que estos puedan conectarse representa una deuda grande del entrenador, que a esta altura debió profundizar sobre alguna idea clara, pero todo se confunde y se trastoca cuando no se definen esquema, nombres y funciones.
Cuando se presentan partidos con la pesadumbre que exhibió Boca anoche, inevitablemente se debe considerar si el jugador dejó de creerle a Guillermo y ya pierde predisposición porque entiende que el mensaje lo lleva al abismo. Si ese vínculo implícito se cortó, difícilmente haya retorno.
En este plantel hay mucho nombre con pasado glorioso, otros con tiempo en el club pero discreta actualidad y aquellos que buscan acomodarse al mundo Boca.
Pero más allá de rendimientos dispares, no se advierten liderazgos potentes. Pareciera existir demasiado ego y poco altruismo. Escasa rebeldía ante la impotencia. Y mucho juramento ante los micrófonos, que no se corresponde con el compromiso dentro de la cancha.
Frente a este escenario, el ciclo de Guillermo, que parece extinguirse, podría revertirse solo con la Copa Libertadores. De la que Boca podría estar cerca solo porque en el fútbol a veces ocurren cosas difíciles de explicar.