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Boca y River: La vida después de Madrid

26 de agosto de 2019 - 12:14
Boca y River: La vida después de Madrid

River y Boca volverán a encontrarse luego de Madrid. Y si bien el morbo exacerba todo, será importante reparar en la influencia que puede tener este partido para los posibles choques de semifinales de Copa Libertadores.

Los costos no tienen el mismo peso para Boca que para River. Desde que Alfaro llegó al Xeneize debe estar imaginando en su cabeza la manera de poder neutralizar, como no pudieron sus antecesores, la supremacía del equipo de Gallardo en este tipo de duelos.

Entre los motivos que determinaron la elección de Gustavo Alfaro estaban la experiencia y calma para sanar un vestuario golpeado. El duelo de Madrid internamente se superó entre otras cosas porque ya no quedan la mayoría de los futbolistas que jugaron aquella final. Es prácticamente otro Boca.

La riqueza en calidad y cantidad de este plantel de Boca le otorga al entrenador la posibilidad de disponer, desde su poder de adaptación, la estrategia que mejor le convenga. Puede elegir un mediocampo de mayor combate, o puede escoger futbolistas para tener la pelota y debatir el dominio.

Se impone como creencia que para bloquear a River se le debe interrumpir el juego, pero paradójicamente lo mejor de este Boca se observó en Quito teniendo la pelota con Mc Allister, Bebelo Reynoso y Capaldo.

Los efectos anímicos de un posible triunfo de Boca en el Monumental podrán fortalecer el espíritu de un equipo que busca madurar, pero que aún no consigue consolidar sus formas. El rendimiento frente a Banfield, a pesar del triunfo, revela que hay jugadores que corren muy detrás en la competencia por la titularidad.

Será el Monumental el escenario para detectar la gravitación que Daniele De Rossi puede tener en la organización de este equipo. Apenas con algunos movimientos y su calidad de pase se puede intuir que está en condiciones de mejorar la salida del equipo.

Los rasgos de River son claramente indentificables, más allá que en la rotación el equipo de Gallardo no encontró la manera de sostenerlos frente a Talleres, que lo superó con claridad.

El modo que tiene este equipo pasan por una voracidad insoportable para recuperar la pelota lo más pronto posible y en el mejor lugar de la cancha, cerca del arco rival. Es decir, River presiona para jugar. Y cuando ejecuta con calidad ese concepto, no tiene rivales. El más exigente para el conjunto de Gallardo vuelve a ser Boca, poblado de jerarquía individual. En tiempos de polarización, la mejor manera que tienen de contrastar su verdadero potencial es jugando entre ellos, y pareciera acercarse un escenario de varios choques. Alfaro soñando con quitar estigmas ajenos, Gallardo superando sus propios límites.

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