Gabigol no es un hombre supersticioso. Contra la premisa que indica que no hay que tocar el trofeo antes de que se dispute la final, el delantero de Flamengo acarició la Copa en su ingreso al campo de juego. ¿Le traerá suerte o todo lo contrario?
Gabigol no es un hombre supersticioso. Contra la premisa que indica que no hay que tocar el trofeo antes de que se dispute la final, el delantero de Flamengo acarició la Copa en su ingreso al campo de juego. ¿Le traerá suerte o todo lo contrario?