El problema no es Scaloni, pero el trabajo a largo plazo de la selección no puede esperar
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El problema no es Scaloni, pero el trabajo a largo plazo de la selección no puede esperar

El problema no es Scaloni, del que probablemente haya virtudes como futuro buen entrenador. El problema es el tiempo que perdemos.

Este delicado momento de la desprestigiada selección Argentina no amerita transiciones y demanda lucidez en la toma de decisiones.

Si reclamamos cambios estructurales y hay voluntad para ello, debe elegirse al técnico principal con inmediatez. Alguien desde la dirigencia de AFA tendrá que pensar con mayor ingenio -aún no han demostrado hacerlo- si el inconveniente es la falta de entrenadores disponibles.

Las necesidades de comenzar el trabajo a largo plazo no pueden esperar a que los Simeone, Gallardo o Pochettino estén dispuestos a aceptar.

La renovación no la puede comandar un técnico interino. Además se advirtieron en la última citación algunos nombres con escasos antecedentes en primera división para considerarlos jugadores de “selección”.  Llegar a ese estatus implicó históricamente un distingo muy alto. Hasta eso parece haberse perdido.

Además, sigue siendo un período de poca claridad en función del futuro de Messi y de este aparente masivo renunciamiento de los históricos. Porque más allá de lo que pudo haber expresado Scaloni, sabemos que él quedó en un rol muy confuso, en la trinchera entre algunos jugadores y Sampaoli durante el mundial.

De Rusia hay heridas que no han cerrado aún, pero este no aparenta ser el inicio de una nueva etapa, más bien una salida de apuro con propósitos inciertos.