La final de la Copa del Mundo de 1990 es una daga clavada en el pecho que todavía sigue clavada de todos los argentinos. Aquel partido ante Alemania se definió con un polémico penal cobrado por el árbitro mexicano Edgardo Codesal sobre el final: 1-0 por una supuesta falta de Roberto Sensini sobre Rudy Voller y no hubo tiempo para más.
