De acuerdo con el parte policial, Zalazar tenía una vía conectada en el pie derecho y una marca de catéter en el izquierdo. Junto a él también había elementos descartables vinculados a la administración de inyecciones.
La autopsia preliminar determinó que la muerte se produjo por un cuadro de congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico. Sin embargo, todavía resta establecer la causa de base, que los investigadores sospechan que estaría relacionada con una sobredosis. En las próximas semanas se esperan los resultados toxicológicos, que podrían ser clave para confirmar esa hipótesis.
El rastro de los anestésicos y la investigación en el Hospital Italiano
A partir del hallazgo de las sustancias en el departamento del médico, la investigación se amplió hacia el origen de esos fármacos. La causa por el faltante de anestésicos se abrió el 23 de febrero tras una denuncia presentada por el Hospital Italiano de Buenos Aires y quedó en manos del juez Javier Sánchez Sarmiento.
El 12 de marzo, la División de Organizaciones Criminales de la Policía de la Ciudad realizó tres allanamientos que arrojaron resultados positivos. Según se pudo establecer, los medicamentos encontrados en la vivienda de Zalazar pertenecían al Hospital Italiano.
Ese dato llevó a los investigadores a avanzar sobre una posible maniobra de administración fraudulenta en perjuicio del centro de salud, bajo la sospecha de que distintas personas habrían sustraído y distribuido medicamentos de uso controlado.
En ese contexto, el hospital activó un procedimiento interno y puso bajo la lupa a dos integrantes del área de Anestesiología: Hernán Boveri, anestesiólogo, y Delfina Lanusse, residente de tercer año, señalados como presuntos responsables del robo y la circulación de las drogas.
Tras quedar involucrado en la causa, Boveri presentó su renuncia, mientras que el Hospital Italiano inició un sumario interno para determinar cómo salieron del establecimiento sustancias de uso restringido que, por su peligrosidad, deben permanecer bajo estricto control.