Miguel Russo, tras el partido, no descartó en algún momento incluir un mediocampista más para robustecer esa zona del campo. Para ello cuenta con el despegue de Capaldo o el talento de Cardona para elaborar mejor y no recargar de responsabilidades en esa función a Pol Fernández.
La solidez no está en riesgo. Andrada no pasa apuros. Sus centrales son fuertes, aunque deben animarse a jugar en espacios amplios para no quedar tan estirado, y que el rival no aproveche espacios a espaldas de Campuzano.
Por supuesto que el equipo tiene imperfecciones, y no acentúa su identidad. Todavía está por verse en qué lugar de la cancha quiere presionar, si va a atacar con espacios o va a construir desde el pase. Necesita recuperar el mejor nivel de sus laterales titulares (Buffarini y Fabra) para tener mayor profundidad.
Desde cuestiones por corregir, poblado de jerarquía y con una competencia interna que eleva los niveles individuales, Boca se desarrolla. El margen de mejora es amplio pero el promedio hasta aquí debe conformarlo. Y el sueño, esta vez, se ve posible.