Los caprichos y riesgos de Guillermo y Gallardo
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Los caprichos y riesgos de Guillermo y Gallardo

Mientras Guillermo es “rehén” de Tevez, Gallardo expone su título de gran estratega. Así encaran los técnicos de Boca y River una semana decisiva en la Copa Libertadores. Entre caprichos y riesgos al mismo tiempo.

Muchas veces los entrenadores esgrimen razones extrañas para justificar sus decisiones. Al insistir con Mauro Zárate como 9, Guillermo demostró tozudez porque las características del ex Vélez se oponen nítidamente a las otras opciones en ese puesto (Abila, Benedetto y hasta el mismo Tevez).

Cabe señalar como concepto general del famoso “falso 9” que la función dará resultados cuando haya otras alternativas para llegar a la definición, y esto se produce en equipos que tienen muy afianzado el movimiento para aparecer por sorpresa.

Mientras Boca juegue mal, no haga goles con Zárate de 9, Wanchope y Benedetto esperen en el banco y Tevez tome mates en la tribuna, la mirada inquisidora apuntará a Barros Schelotto. Y termina preso de haber aceptado que Angelici disponga el regreso de Tevez desde China, cuando íntimamente el técnico consideraba que el Apache ya no era determinante en su equipo. Por eso Guillermo postergando a Tevez es coherente con sus pensamientos, la cuestión será cómo gestiona esa relación con absoluta frontalidad, sabiendo que está afectando la autoestima de un consagrado.

Por el lado de River, Gallardo con más resto para ensayos y apuestas, es mirado de reojo por su obstinación de no ubicar un acompañante de Pratto en el ataque. Sería bastante básico explicar desde allí su falta de eficacia. En los buenos ratos de gestación de sus “cuatro 10” donde Quintero alcanza mayor relieve, al equipo le falta instinto asesino para dañar cuando ataca.

El choque de mañana frente a Racing representará una nueva prueba para Gallardo en función de cómo reemplaza a Ponzio sin perder solidez, y cómo resuelve la falta de punch. Con distintos puntos de cuestionamiento, pero asumiendo riesgos parecidos, Barros Schelotto y Gallardo encaran una serie crucial de Copa.