No lució Boca en el primer tiempo y tampoco regaló un traslado prolijo cuando salió desde su arco (San Lorenzo dió 201 pases contra 115 de su rival). La pelota pasó poco por Bebelo y Alexis. Soldano y Villa fueron los destinatarios de envíos largos que derivaron en el principal método ofensivo de Boca: la pelota detenida (tuvo seis saques de esquina en ese espacio). Jugó con sacrifico el nueve de Boca, generó tiros libres, córnes y le anularon mal un gol por un supuesto off side.
Los atacantes no presionaron alto, pero cerraron los pasillos internos de pase impidiendo que los centrales locales filtrasen pelotas para Menossi o Belluschi.
Boca marcó de cabeza y después de un córner. Lisandro Lopez, tras un gran envío de Alexis Mac Allister, anotó su 5to gol en el xeneize al escapar a la marca de Ramón Arias y cabeceando de pique al suelo. A dos minutos del descanso el golpe pareció determinante para lo que vendría.
¿Qué pasó con San Lorenzo? Cuando perdió a Salazar por lesión se apagó. El lateral, con velocidad y sorpresa, protagonizó acciones peligrosas. No pudo el ciclón encontrar las lineas de pase que perforen la última línea de Boca que tuvo a los cuatro defensores fijos la mayoría del tiempo y a Marcone muy cerca de ellos.
El Ciclón ganó la posesión (60%), dió más pases (430 a 295) y con mayor precisión (78% a 68% de Boca) y hasta remató más al arco (11 contra 8); pero nunca logró arrinconar al rival con peligro.
Los hermanos Romero fueron activos para recibir y para cruzar la línea de la pelota a la hora de defender, pero carecieron de lucidez para gambetear y aparecer en lugares inesperados: jugaron siempre en el mismo lugar. Lo mismo paso con Belluschi y Bareiro.
Quizás con Salvio y Zárate desde el inicio (Tevez es tenido en cuenta para los treinta minutos finales) la idea de juego cambie. La comodidad que muestra Boca cediendo la pelota al rival genera dudas sobre esta última reflexión.
En el segundo tiempo Boca tuvo más contragolpes ¿la causa? las pelotas perdidas por San Lorenzo que jugó nervioso y al ritmo de los bombos. También fue más ambicioso el equipo de Alfaro.
Con acciones individuales el local fue cada vez más inofensivo y le permitió al puntero del campeonato ganar las divididas, dominar el partido y atacar con más frecuencia.
Con la entrada de Gaich por Belluschi, Pizzi apostó por un 4 4 2 con doble nueve. Y dejó de avanzar en bloque San Lorenzo. Aparecieron los pelotazos que hicieron crecer la figura de Izquierdoz. Cuesta encontrar acciones de los delanteros cuervos adentro del área rival. Mucho menos de mediocampistas.
El partido se cerró entre los contragolpes de Villa primero (asistió y definió mal el colombiano) y Salvio después. Hubo tiempo para tres atajadas de Andrada: Pittón y dos veces Oscar Romero chocaron con el gigante mendocino.
El paraguayo que jugó con la 10 tuvo el empate de cabeza (única vez que un delantero pudo rematar solo ante el arquero de Boca) pero definió débil. Y en la jugada siguiente Salvió hizo lo que mejor le sale: gambeteó en velocidad y dejó a Hurtado de cara al gol. Dos a cero y final.
Alfaro pide orden y sacrificio. Cumplen sus dirigidos al pie de la letra y el equipo progresa. Invicto y sin goles en contra es puntero del campeonato. Se acercan las semifinales con River y los jugadores parecen haber aprendido el libreto.