En un contexto de control de casos en la provincia de Mendoza, y contando con la estructura y las medidas preventivas expuestas, no habría impedimentos para que la provincia pueda autorizar al Tomba a retomar la actividad y ser el primer equipo del fútbol argentino en entrenarse durante la cuarentena. Sin embargo, hay que esperar a lo que digan las autoridades mendocinas sobre el pedido.
El presidente de la Nación el último fin de semana refirió a la posibilidad de la vuelta a los entrenamientos en algún lugar del interior, en una clara insinuación a poder a moverse en ciertos lugares. La AFA y Agremiados no recogen este mensaje, justificándose que la situación en el AMBA no es igual. Y no dejarán de tener razón, aunque sepamos que como trasfondo económico de esta inacción esté el deseo de procurar la vuelta a los trabajos recién en julio.
Será necesario depurar los planteles al 30 de junio, y volver a los trabajos diseñando un nuevo ordenador con menos contratos profesionales en cada equipo y remuneraciones más bajas.
En Godoy Cruz, su dirigencia asume el compromiso de la vuelta a los trabajos aduciendo que está al día con su plantel y que con las precauciones del caso, no existen motivos para que esto no ocurra. ¿Le permitirán entrenarse cuando el resto no lo hace? ¿Adopta su propio criterio rompiendo con la pereza de los demás o salta al vacío asumiendo demasiados riesgos? El tiempo y el virus lo dirán.